El pasado 25 de enero, la última familia de pastores beduinos que habitaban la aldea Ras Ein al Auja abandonó el lugar, tras años de hostigamiento por parte de los colonos israelíes que viven en asentamientos ilegales cercanos.
Esta era la aldea palestina de pastores beduinos más grande del «Area C» de Cisjordania y la última en el sur del Valle de Jordán. Las imágenes de las ruinas de la aldea fueron compartidas por la fotógrafa y periodista Magda Gibelli (EFE).
«Familias beduinas palestinas abandonaron sus hogares en Ras Ein Al Auja tras años de acoso por parte de colonos israelíes, en el Valle del Jordan en Cisjordania ocupada (…) Queman lo que no pueden llevarse para evitar que los colonos israelíes se lo lleven» informó la fotógrafa vía Instagram. Añadió que en los alrededores se encontró un letrero en árabe en el cual se leía «Nakba 2026«.
El pasado 8 de enero, organizaciones de derechos humanos informaron que 26 familias ya se habían marchado de la aldea en busca de un lugar más seguro. Miles de beduinos árabes han sido desplazados bajo la amenaza de las demoliciones. Solo 11 de sus 47 aldeas están reconocidas, las demás son consideradas ilegales por el Gobierno de Israel.
El palestino Jaled Ghauanmi, vecino de la comunidad, afirmó que los conflictos con los colonos se remontan al año 2013, cuando comenzaron a robarles ovejas y a menguar cada vez más el terreno en el que podían pastorear. Aseguró que desde hace «dos o tres años» erigieron el inicio de asentamiento ilegal cerca de la aldea. Añadió que, a pesar de que han contado con la presencia de diplomáticos europeos, «no hay nadie capaz de presionar al Estado de Israel«.
La aldea de Ras Ein al Auja albergaba alrededor de 700 personas, más de un centenar pertenecientes a familias beduinas expulsadas por Israel en 1948 del desierto de Néguev. Permanecieron en esta zona de Cisjordania por más de medio siglo tras la compra de tierra.






