La decisión de aumentar los límites para las transacciones con débito y transferencias electrónicas, además de la creación un impuesto a las transacciones en divisas en la banca pueden exacerbar las distorsiones económicas que vive el país. Se espera mayores transacciones en el mercado negro de divisas 

A nadie le puede parecer inadecuada la decisión de aumentar los montos para las transferencias electrónicas en bolívares y las operaciones con tarjeta de débito cuando las cifras que se manejan pagar o depositar en su mayoría exceden las seis cifras.

Estas decisión es una prueba más que Venezuela no ha salido de la hiperinflación y sufre una depreciación de la moneda que genera todos los días una corrección de los costos y los precios hacia arriba.

La idea planteada por el Ejecutivo es tratar de estimular la utilización de la moneda nacional, en un mercado que está marcando sus precios en dólares porque el poder compra del bolívar cada vez es más bajo.

La medida parece llegar tarde, porque los precios en divisas han copado casi todos los espacios de intercambio.

La imposibilidad de pagar nada en efectivo (aparte del transporte público) ha hecho que las transacciones en bolívares se hagan, solo haciendo referencia a los cálculos en dólares.

Pdvsa y Corpoelec hacen grandes pagos a sus proveedores en esta época. Los montos en bolívares son altísimos, lo que complica las transacciones de quienes reciben estos pagos y quieren salir de sus posiciones en moneda nacional.

Si se debe esperar un día para hacer una operación porque los límites lo impiden existe un riesgo cambiario que puede ser muy importante.

Más mercado negro

Por otra parte, está la creación de un nuevo impuesto a las transacciones en divisas en el sistema financiero y la vicepresidenta y ministra de Finanzas de Nicolás Maduro indica que será con una alícuota importante.

Esto persigue obligar a realizar las operaciones en moneda local y por otra parte encarece las transacciones en divisas de formales que lo hagan en la banca.

A la luz de esta decisión, lo que se proyecta es una migración hacia las operaciones en el mercado de divisas alternativo y vendrán más presiones sobre su precio que en lo que va de año ha crecido 1.600 %.

Esto redundará en un nuevo impulso para los precios en bolívares alimentando el fenómeno hiperinflacionario que cada vez más afecta cada vez más a los sectores vulnerables de la población.

Asimismo, estimulará el alza del precio del dólar debido a que la escasez de liquidez en divisas generará presiones adicionales.

Esto nos obliga a proyectar los meses de noviembre y diciembre con una de las mayores inflaciones del año que inercialmente se trasladará a diciembre, si se sigue el comportamiento del año pasado.

Es probable que haya otros efectos sobre la economía, pero no tenemos bolas de cristal para mirar el futuro, solo tenemos los pies planos para pisar tierra y analizar los eventos económicos, políticos y sociales del país.

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