Hay una creencia popular que dice, que organizar la Copa del Mundo es el negocio del siglo y que la economía del país anfitrión despega por completo. Pero, si revisamos los datos duros, la realidad es otra. El economista Luis Oliveros nos desarma este mito con cifras claras y no comenta sobre una gran parte de estos fracasos financieros se deben a la construcción de estadios monumentales que hoy están subutilizados y que no generaron los ingresos esperados.

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