Es un activista social, defensor de los derechos humanos y uno de los más consecuentes promotores de lass movilizaciones de los trabajadores en pos del reclamo de lo que consideran el esscamotea de los derechos conquistadoss en años de lucha.
Se llama Antonio González Plessman, codirector del colectivo de derechos humanos Surgentes, y sin ningún rubor se reconoce un hombre de izquierda y sostiene que las propuestas de Delcy Roddríguez y María Corina Machado convergen en una misma intención: satisfacer los deseos de quien funge como tutor político en Venezuela y actúa como un crupier que reparte cartas marcadas, con órdenes específicas.
Coincidimos en una movilización de trabajadores que protestaban por el incremento de los apagones y aprovechamos para hablar de la coyuntura política y geopolítica.
-¿Cómo percibe Surgentes, cómo percibe Antonio González Plessmann la llegada de María Corina Machado?
– Creo que tiene unos elementos interesantes. En primer lugar, ayuda a desnormalizar esa aparente “felicidad” que Trump afirmaba que había en las calles. Trump decía que aquí en las calles se estaba bailando de felicidad y el gobierno de Delcy Rodríguez también celebraba la normalidad. La llegada de María Corina, el conflicto, la movilización que ha generado -de alguna manera- perturba esa normalidad, esa falsa normalidad y en ese sentido me parece un elemento positivo.
Agrega que le parece “un elemento que ayuda a derribar que el mito de que los venezolanos y las venezolanas solo queremos en este momento resolver nuestra vida material”.
“Es verdad que esa es nuestra principal preocupación, pero también Venezuela tiene la herida abierta del fraude electoral y la llegada de María Corina pone eso sobre el tapete”, sostiene el activista.
– ¿Cuál puede ser la influencia en esa Mesa de Diálogo, en el escenario de la negociación?
– María Corina viene a presionar a esa mesa de dos actores. Hay que decir que ninguno de los que están sentados fue electo por el pueblo. La Asamblea de 2015, en el mejor de los casos, perdió su mandato, pero ellos no tienen pudor en decir que vienen en representación del gobierno de Trump y, aunque está la Asamblea Nacional, que sí fue electa, está en representación de un gobierno que no fue electo. Entonces se trata de dos actores que están negociando sin legitimidad, pero en todo caso están negociando algo y María Corina viene a presionarlos.
-Pero María Corina tampoco fue electa.
-María Corina no fue electa, pero viene a ejercer presión de demandas populares sobre esto. Y eso lo dice alguien que es adversario del proyecto político de María Corina, es decir, esta identificación del hecho como positivo, no lo dice un partidario de María Corina, sino una persona que considera que el proyecto de María Corina es el mismo proyecto de Delcy Rodríguez: dos proyectos privatizadores, dos proyectos contrarios a los derechos sociales y dos proyectos entreguistas, en el sentido que están subordinados a los intereses de Estados Unidos.
-Entonces la llegada de María Corina Machado dinamiza la discusión política.
-Así es. Me parece que la llegada de María Corina dinamiza la discusión política. Complejiza la discusión política, desmonta mitos y hace más visible la lava volcánica que se estaba moviendo subterránea con una aparente normalidad en la superficie.
-¿Es señal de un avance hacia un proceso de transición en Venezuela?
-No, yo creo que eso es muy difícil decirlo, cómo va a ser la transición, si efectivamente va a haber transición, si esto ayuda. Esto puede esto puede incluso aumentar los niveles de violencia y dar al traste con con el intento de transición controlada o no, o a lo mejor simplemente lo acelera, no lo sabemos. Pero en todo caso creo que es muy pronto asociar la presencia actual de María Corina con eso.





