La directora de la Cámara de Comercio descarta que La Guaira sea declarada cementerio y afirma que los comerciantes que han reanudado sus operaciones lo hicieron a pulmón propio. Subraya que esta será una Navidad triste para los guaireños y aboga de nuevo por la reapertura de playas en zonas como Naiguatá, Los Caracas y Macuto / Texto y fotos: Vanessa Davies
Entre cajas con alimentos y pañales sigue viva la oficina de Shirley Camarán, directora de la Cámara de Comercio de La Guaira. Al cumplirse cuatro meses de los terremotos del 24 de junio, Camarán sigue clamando por apoyo para las guaireñas y los guaireños.
«Si tomo la foto hoy es evidente que hay rastros de recolección efectiva de residuos y escombros tras el doblete sísmico. Evidentemente eso es algo que era prioritario rescatarlo, hacerlo lo más pronto posible en aras de pensar en una reconstrucción. Sin embargo, es preciso pensar en esa reconstrucción involucrando a su gente, a los nativos de La Guaira y evaluando los riesgos que tiene estar en La Guaira. Eso no está claro en este momento».
-Es decir, ¿se ha vinculado al guaireño en la reconstrucción? ¿Se conocen claramente las zonas de riesgo?
-Hasta el momento no se conoce. La Cámara de Comercio de La Guaira desconoce cuál es el plan derivado de reconstrucción por el Estado para efectivamente llevarlo a cabo. Es algo sumamente grave y álgido en una situación como esta en la que deberíamos estar incluidos para la recuperación del tejido comercial del estado La Guaira y de la región, más cuando tenemos más de un 50 % de afectación en el tejido comercial y eso no es un secreto. En los próximos días vamos a revelar datos que son importantes que la gente conozca.
-¿Cuánto se reactivó?
-No estamos hablando de que hay soluciones financieras que puedan aportar a ese tejido comercial para la recuperación de sus espacios o de su inventario. No hay productos crediticios que apoyen fielmente a los comerciantes; tampoco hubo exoneración o alguna disminución fiscal por parte gubernamental, algo que es sumamente grave. Hasta la fecha, y tengo que decirlo con toda la responsabilidad del caso, nos hemos tratado de sentar con autoridades y no lo hemos logrado, cosa que nos tiene realmente preocupados porque nosotros somos la representación de ese comerciante que quedó afectado y quiere reactivarse. En el estado La Guaira, el que se ha reactivado se ha reactivado por sus propios medios, por su propia cuenta; con el mayor esfuerzo posible y con la esperanza puesta en otra vez volver a empezar, quizá en algunos casos, de cero. Uno de los casos que me causa mayor preocupación hasta la fecha de los pasados cuatro meses y que es un punto de muchísimo debate es la apertura o no de las playas: son esos comerciantes, ese sector playero turístico que ha estado más de cuatro meses relegado y tratando de sobrevivir, y debemos pensar en eso. No es apartar el duelo, no estamos hablando de ello; estamos hablando de propuestas de apertura de manera controlada y, sobre todas las cosas, con mucho respeto a los afectados, a aquellos que perdieron familiares, amigos y conocidos. Pero hay una realidad clara, y es que el sector turístico también debe recuperarse
-Hicieron la propuesta de Macuto como una de estas zonas controladas. Más allá de Macuto, ¿han pensado en otras zonas?
-Otra de las zonas es Naiguatá, que no fue severamente afectada. Tenemos un balneario y todas las playas de Naiguatá, las cuales están plenamente disponibles. Hasta la fecha algunos clubes ya han retomado su actividad.
-¿Cuántos, aproximadamente?
-Tengo conocimiento de aproximadamente tres clubes que ya han retomado su actividad comercial de manera parcial. Es decir, que no hay acceso a las playas, pero sí a las instalaciones. Y eso hace que la economía circule ahí dentro de esos clubes, y que haya una reactivación de servicios a nivel turístico. Sin embargo, esto debe ser replicado en algunos espacios de La Guaira que no fueron afectados. Ojo, hago énfasis en la no evasión del duelo para esos familiares, porque es importante el respeto ante las familias. Sin embargo, como dicen en criollito, hay neveras que llenar. Esto lo que va a traer es que se incrementen los saldos de inseguridad, y eso es lo que no queremos. Luego de ser el Estado más seguro de Venezuela, volver atrás es un retraso.
-¿Hablamos de un tejido comercial que se ha ido reactivando paulatinamente en qué porcentaje?
-De momento no me atrevería a decir tanto o cuánto, porque evidentemente soy académica y debe prevalecer la información certera a través de los datos y bien curada. En los próximos días vamos a darle detalles de eso, pero estamos hablando de que la recuperación ha sido más o menos en un tercio de ese 50 %.
-¿Qué pasó con el desempleo, que era uno de los grandes temores que usted manifestó también?
-Fíjate, el desempleo es un factor determinante. Si se abren las operaciones a nivel aéreo, como se tiene previsto, ya tenemos la recuperación a nivel turístico con la empleabilidad de todo ese cuerpo a nivel de aeropuertos que puede sobrellevar las operaciones aéreas. En el campo aduanero hay ciertas limitaciones que están condicionando la parte de empleabilidad, porque hay muchos retrasos a nivel logístico, hay mucha burocracia todavía en sus procesos. Esa es la realidad de la empleabilidad en las principales fuentes de empleo del Estado, como es el puerto y el aeropuerto. Recordemos que este es un estado que se mueve principalmente por esas dos fuentes y a nivel turístico. Entonces, si tenemos la turística cerrada, tenemos puerto y aeropuerto. La vertiente es que el aeropuerto se va a abrir paulatinamente conforme las rutas y aerolíneas retomen su espacio comercial. Sin embargo, la infraestructura sigue siendo un factor limitante, porque al ser manejadas las operaciones aéreas bajo un estado de carpas, que es la actualidad, entonces va a ser un poco limitativo el retomar las operaciones aéreas.

-Nos decía que el plan de reconstrucción, si existe, no es conocido públicamente. ¿Cuáles son los temas pendientes en su opinión?
-Estudios de suelo, evaluación de riesgo para una reconstrucción tanto de lo comercial como de lo vacacional. La gente piensa nada más en lo vacacional, en lo turístico, pero hay una verdad, y es que los que mueven puerto, aeropuerto y turismo viven en el estado La Guaira. Entonces debemos pensar en esa solución habitacional desde la evaluación de riesgos. Sabemos que somos suelos aluvionales, en los cuales tenemos dos principales focos que atender, que son las fallas sísmicas y la parte hidrográfica. Entonces deben estar sumados una evaluación de riesgo, una evaluación de suelos, una contraloría social en todo lo que tiene que ver con la reconstrucción del estado y proposición de soluciones habitacionales en el estado, bien sea habitacional o de negocio, para desarrollar el turismo. Nos deben involucrar en todos y cada uno de esos planes, porque ¿quién mejor que los dolientes de este estado La Guaira, que somos todos los sobrevivientes que quedamos, para conocer cuáles son esos desarrollos que plantea el Estado hacer con nuestro estado? En la medida en que nosotros desarrollemos esa responsabilidad y compromiso, lo cuidamos más.
Nada de cementerio
-¿Declarar La Guaira camposanto?
-Negativo.
-¿Por qué dice negativo?
-Totalmente. Esa frase es la mismo que dijeron en la tragedia. Y yo tengo en mi vida, en mi corto periodo de vida todavía, dos tragedias. Un desastre natural de 1999 y este doble terremoto. Y en aquella época dijeron exactamente lo mismo. ¿Y qué pasó veinte y pico de años después? La gente volvió. La gente volvió, el estado resurgió, llegó a ser uno de los estados más bellos de Venezuela, aunque sin tener todavía funcionando puerto y aeropuerto en su máxima capacidad. A eso es a lo que apostamos ahora con estos cambios: que el estado vuelva a renacer como ya lo hizo hace 20 años, pero una forma más consciente, repensada, estudiada y con su gente involucrada.
-¿Cuáles son los temas pendientes cuatro meses después?
-Reactivación del tejido comercial, reactivación total de puerto y aeropuerto. Eso involucra muchísimo tiempo, porque cuando estamos hablando de aeropuerto es toda la recuperación de la infraestructura. Sin embargo, volvemos a lo mismo: si no estamos involucrados en los planes los mismos guaireños, el desarrollo va a ir más lento de lo que ya lo sentimos y percibimos muchos de nosotros que estamos acá. Si bien es cierto que se han recogido toneladas de escombros, que es un trabajo que hay que reconocer y agradecer, también hay que reconocer que no hemos sido involucrados en cuáles son esos planes de desarrollo. Involúcrennos, llámennos a ver cuáles son esos planes de desarrollo y qué tan viables son para el desarrollo y promoción del estado.
-¿La Cámara tendría un plan, por ejemplo? ¿Una propuesta para el sector comercial, un plan de desarrollo?
-Claro que la tenemos y estamos dispuestos a compartirlo y sentarnos en las mesas que tengamos que sentarnos para establecer el bienestar colectivo.
-¿Cuáles serían esas zonas comerciales que habría que privilegiar, en su opinión?
-Las principales zonas comerciales siempre han estado marcadas, aparte de los riesgos que ya tenemos per se. Catia La Mar es una zona comercial y bancaria per se, por excelencia. Y eso tiene que ser retomado, porque es lo más cerca de Caracas, evidentemente. ¿Qué hay que contemplar? Bueno, los riesgos a los cuales ya fuimos sometidos. Hay que tratar de establecer estructuras que sean antisísmicas en las cuales podamos ejercer la misma actividad comercial, pero sin perder el norte de todos los riesgos a los que estamos expuestos. Sí te digo que hay que reordenar a nivel político-territorial, que es una de las propuestas de Cipriana Ramos para poder atender cualquier tipo de emergencia. Pero los espacios geográficos siguen siendo por excelencia los mismos. Tenemos la zona hacia Caribe, que es la zona turística y habitacional por excelencia, y que no podemos a estas alturas cambiarla. ¿Qué es lo que sí podemos cambiar en este momento? Es la forma en la que construimos, es la forma en la que nosotros planifiquemos nuestro estado desde su construcción para poder sobrellevar esos desastres naturales a los cuales podemos ser sometidos. Esa es la gran tarea.
Una Navidad triste
-¿Cuáles son las perspectivas para la Navidad? Todavía hay gente en refugios, todavía hay personas buscando sus familiares entre los escombros.
-Quisiera yo decirte una noticia alentadora, pero la verdad es que es una Navidad triste, una Navidad triste porque el dolor de la gente sigue ahí. Hay mucha gente en refugios, hay muchas personas fallecidas, hay mucho dolor en su gente, todavía hay mucho dolor en su gente. Nosotros fuimos arrebatados de forma inmediata de nuestro espacio seguro. Y digo nosotros porque nuestro hogar fue afectado. Y así como el mío, el de muchos guaireños. No podemos hablar de unas navidades felices cuando nuestro lugar seguro dejó de existir, cuando nuestra gente querida partió sin haberse despedido. Entonces aquí no hay navidades felices. Para La Guaira, y que lo entienda y vea toda Venezuela, no hay Navidad. Y yo espero un poquito de empatía desde el cuerpo gubernamental, y de los que nos visitan amablemente en nuestro estado y hacen que la economía circule. Nosotros lo que necesitamos es respeto, empatía y mucha ayuda. Mucha ayuda. Hacen falta alimentos, hacen falta pañales y medicinas.
-La labor de la Cámara sigue adelante.
-Pasamos de la emergencia a una etapa que es de ayuda, es de muchísima ayuda. Nuestro estado necesita mucha ayuda. Todavía hay gente buscando cuerpos que no han sido encontrados, y hasta el momento se han respetado esas edificaciones en las que no han conseguido los cuerpos: esa gente necesita ayuda, necesita barras proteicas, necesita agua, necesita trajes de protección. Nosotros hemos brindado apoyo hasta los hospitales, a los espacios donde podemos llegar con la ayuda que nos está llegando de la Embajada de Portugal y de diversos donantes que han sido maravillosos. Como ven, todo este espacio está lleno de ayudas y todavía seguimos recibiendo. Pero esta es la realidad del estado La Guaira. En el estado La Guaira no ha pasado ni ha cesado la emergencia. Necesita que sigamos recibiendo las ayudas. Necesita que su gente no sea olvidada. Hay muchas máquinas que dejaron de estar. Ya no hay la misma cantidad de máquinas, ya no hay la misma cantidad de camiones recolectando escombros y no hay la cantidad de ayuda que estábamos manejando. Y nosotros necesitamos que La Guaira siga recibiendo ayuda.





