Al ciudadano le aliviaría tener en la mano el cronograma electoral, sostiene el ex preso político y dirigente de Monagas. «Yo creo que este país merece más que seguir la persecución», afirma. «Nosotros caer en que ahora el dirigente de la oposición persigue al dirigente de la UBCH no es el camino» / Texto y fotos: Vanessa Davies
Fuera de Caracas las fallas en los servicios públicos se multiplican, no tienen envase que las contenga. En todo el país, el salario es líquido entre los dedos. Estos dos elementos llevan al dirigente político Ángel Aristimuño, ex preso político, a insistir en que las elecciones son importantes, pero no lo son menos los ingresos, la electricidad, el acceso al agua.
Venezuela, afirma «está en otro contexto, contexto que va caminando hacia la democracia, hacia instituciones fuertes, pero esto es parte de un proceso que no sé si va a ser rápido, aunque quisiera que lo fuera», señala Aristimuño.
-¿En qué momento político nos encontramos? ¿Qué valoración hace, si vemos el discurso de Delcy Rodríguez, el discurso de María Corina Machado? Y el canciller se reunió con Marco Rubio.
-Bueno, en principio, después del 3 de enero Venezuela está en un momento político totalmente distinto en su realidad y en su contexto. Lo principal es resaltar que la negociación que está llevando la Asamblea 2015 y que está llevando el gobierno encargado con la Asamblea Nacional 2020 está dando resultados. Y los resultados son notables, porque vemos como ya María Corina pudo ingresar al país, hubo liberación de presos políticos, una apertura incluso en los medios de comunicación que estaban bastante limitados a través de la presión por parte de quienes controlan el poder en el país. Y el discurso de Delcy te deja más clara la idea de que estamos buscando cambiar la realidad que había vivido Venezuela durante 27 años y que nos lleva a que en cualquier momento pueda haber una elección dentro del marco de las tres fases que ha planteado quien tiene el tutelaje del país, que es el tema del Tribunal Supremo de Justicia que está en construcción, que se habla de que para diciembre debe estar listo y ya conformado; y el Consejo Nacional Electoral, que es vital para que nosotros podamos tener un cronograma. Yo creo que la exigencia global que tienen los ciudadanos es no sólo en el tema político-electoral, sino en el tema de los servicios públicos, el tema salarial. Creo que la gente está desesperada por ver cambios económicos reales, por ver condiciones distintas en la economía, para que la gente pueda comprar lo que le dé la gana, para que la gente pueda tener tranquilidad.
Se acerca diciembre, destaca Aristimuño, «y vemos como quienes controlan el poder anuncian que ya arrancó la fiesta y la Navidad, pero la gente no tiene la plata para arrancar esa fiesta. La gente no tiene los recursos como para avanzar en una Navidad como era en Venezuela, que cualquier casa hacía 200 hayacas, que las familias se reencontraban. Yo creo que este diciembre debería ser así; que arranque con un ánimo diferente, con una tranquilidad distinta, pese a que tuvimos el doble terremoto que golpeó mucho la fibra sentimental de todo el país, y donde nos unificamos todos para empujar y ayudar».

-Ha tocado varios puntos. Primero, dice que esto es resultado de la negociación. ¿La negociación le parece que es exitosa para el país? Porque hay gente que la critica, le lanza piedras.
-Yo creo que es lo que hay, y con lo que hay tenemos que avanzar. Aquí todos sabemos lo que está pasando, quienes están dando la línea de acción, quienes están controlando la política nacional, y no apoyar sería pelear o nadar contra la corriente. Es lo que hay, y tenemos que empujar lo que hay. Lo que sí tenemos es que exigirle a esa comisión que las cosas sean más rápidas. Yo creo que la gente quiere tener un salario digno.
-¿Ahora y no el año que viene?
-Debería adelantarse el tema salarial. Lo estamos viendo en la calle: la gente va para el supermercado y la plata no da, la canasta básica está en el orden de los mil dólares y aparte la moneda venezolana no está lo bastante fuerte como para poder avanzar en que puedan tener un mercado equilibrado. Falta avance en lo económico. Falta muchísimo avance en lo económico. Yo creo que aquí, como dicen en mi pueblo, se puede masticar chicle y caminar.
-En este caso, ¿cómo sería masticar chicle y caminar?
-Si estamos hablando de instituciones fuertes, también tenemos que presionar al Estado, a quienes controlan el poder, para que se hagan mejoras, y no solo en el tema salarial, sino también en el tema de los servicios públicos, el tema de la luz. En mi estado, Monagas, es terrible. Estamos hablando de ocho horas diarias sin luz, donde nuestros niños van para la escuela sin luz y cuando regresan a su casa tampoco hay luz. Y la realidad es que regresan en la noche y tampoco hay luz. Es un colapso general que también afecta la realidad de la economía de nuestro municipio, de nuestro estado. Nosotros hemos hecho varias propuestas; por ejemplo, estábamos hablando de la exención tributaria, que algunos cobros se bajen porque, si el empresario no pudo vender en el día, la realidad económica no es la misma. Tienen que cerrar sus locales.
-Tiene que haber una iniciativa. ¿Lo plantean global o lo plantean para Monagas?
-Yo creo que es global. Se puede aplicar global, y todas las cámaras municipales pueden evaluar esa propuesta.
-¿Sería un alivio tributario por la situación de los servicios?
-Aparte, indemnizar al comerciante, y aparte, eso ayuda también al ciudadano. Al final, esto es una cadena general. Y bueno, parte de esto deja claro que el país está avanzando para una democracia sin miedo, como digo yo, donde podamos hablar y decir las cosas que sentimos, que pensamos, pero sin duda faltan muchas cosas por hacer. Todavía hay presos políticos en el país. Por ejemplo, en Monagas está una causa, 20-20, que tienen seis años presos y están condenados; eso es un desastre, no les dan respuesta. Pronto creo que tienen la apelación; esperemos que ahí se vea un alivio y puedan soltar a esos muchachos, que incluso varios eran hasta militantes del partido de gobierno y los metieron en toda una enramada bastante incómoda. Es parte de lo que vivimos. Una de las cosas que hay que resaltar es que no solo hay presos políticos, porque el tema de la justicia en este país es que se aplicaba como le diera la gana al que llevaba el control. Si tú veías mal a un fiscal, y al fiscal le caías mal, te metía preso y se utilizaba el mecanismo de sembrarle cualquier expediente a cualquier ciudadano. Yo creo que eso tiene que cambiar. Si eso no cambia, es difícil que la gente quiera invertir en Venezuela, es difícil que la gente quiera avanzar en Venezuela. El tema de la luz también se vincula con esto. Estamos en un desastre general que debería acabarse.
-Vamos a los tiempos. Usted dice que hay que apurarse. ¿Qué significaría? ¿Qué quisiera ver usted como dirigente político?
-Yo creo que el tema de los servicios públicos y los salarios es lo primero. Sabemos y entendemos que las elecciones son importantes, que son necesarias, pero para que pueda haber elección tiene que haber un CNE. Tenemos que revisar el Registro Electoral. Tenemos que revisar toda esa maquinaria que utilizaban quienes controlan el poder para tratar de ganar elecciones. Bien lo ha dicho el secretario de Estado, Marco Rubio, que se utilizaba el Consejo Nacional Electoral para que las elecciones las ganara el mismo sistema que las convocaba; es parte del proceso que tenemos que depurar. Tenemos que ir solventando cosas, que a la gente se le alivie la carga que estamos llevando hoy día.
-Decía que estamos camino a una elección. ¿Qué elección ve primero? Porque pareciera que cada quien tiene un cronograma.
-Mira, yo creo que lo que aliviaría al ciudadano es tener el cronograma. Yo creo que la gente quiere votar, y obviamente, si preguntan, van a querer la elección presidencial, pero el que decide el orden es quien está tutelando el país. Esa es una realidad que está ahí. Ahora, lo que sí yo creo que pudiera aliviar al ciudadano es que le digan cuáles son las elecciones y en qué momento son las elecciones. Que tengamos fechas de cada una de las elecciones. Yo he escuchado una propuesta del 25 de julio, pero el 25 de julio es sábado. Eso no es una rutina que se aplica aquí. Las elecciones aquí son los domingos. El orden creo que no le preocupa tanto a la gente, sino el cronograma: que te digan si es presidencial en tal fecha, regionales en tal fecha, asamblea nacional en tal fecha; que la gente sepa cuándo va a votar y eso es parte de lo que tienen que cumplirle al país. No sólo la comisión negociadora, sino el Consejo Nacional Electoral que se nombre dentro de poco. Es importante resaltar que la comisión que va a nombrar los magistrados del TSJ la mayoría es opositora, y eso es una realidad que está ahí. Está cambiando el país y eso no se veía.

-¿Ve el cambio?
-Estoy aquí hablando contigo. Eso ya es un cambio importante. Antes era dificilísimo. No se podía abrir la boca.
-¿Cómo concibe el proceso de conformación del CNE en lo político? Por supuesto que hay unos pasos legales, pero ¿cómo llegamos a ese CNE que pueda atender a todo el país y no sólo a una parcialidad?
-Yo creo que el nombramiento de la comisión para solventar el tema del Tribunal Supremo de Justicia da muestras de cómo debe llevarse el proceso del Consejo Nacional Electoral. Creo que hay que tratar de buscar gente que sea experta en esa área y que esté lo menos vinculada a la política. Sé que este es un país polarizado y es difícil conseguir a alguien que no tenga un corazoncito cercano a algo o alguna tendencia, pero sí se pueden hacer esfuerzos. Creo que en Venezuela hay gente lo suficientemente capaz para asumir este rol de manera imparcial y buscar que podamos tener una elección transparente donde el voto elija, decida y no pase lo que pasó el 28 de julio de 2024.
-Eso pasa por el Registro Electoral. ¿Cómo reorganizamos, cómo incorporamos a toda la gente que se tuvo que ir del país?
-Si la elección presidencial es en julio, noviembre o diciembre, tenemos que hacer un trabajón con el Registro Electoral. No sólo depurar el interno, sino también para las personas que están en el extranjero que quieren inscribirse, que quieren participar por una elección nacional. Eso te dice que pudiera ser que la elección que se va a hacer primero no es la presidencial, sino otra, por todo lo que implica. Claro, al final de todo, hacer una elección regional es más fácil porque sólo votan los que están dentro del territorio nacional. La elección presidencial abarca que voten los que están en el extranjero; para llegar a esas condiciones hay que trabajar mucho más. Hace falta más tiempo. Es que no es fácil desarmar 27 años en este país; no es fácil.
-Usted habla de la tutela y por lo visto no es tan sencillo salir de la tutela. ¿Podemos hacerlo solos? ¿Cómo salimos de la tutela?
-Yo creo que lo que pasó el 3 de enero genera emociones distintas. Primero, porque si yo me pongo a pensar en cuántos presos políticos había el 2 de enero y cuántos presos políticos quedan ahorita, entonces te puedo decir que lo que pasó el 3 de enero fue un hecho importante para los venezolanos, pero pasó también un hecho que va a ser bastante complicado salir de él. Y yo creo que es parte de lo que tenemos que ir construyendo. Lo tenemos que ir construyendo porque es la defensa de nuestra soberanía; incluso, creo que ahí hay una unidad plena en todos los sectores políticos de este país, porque yo escuché a María Corina decir en su rueda de prensa que estaba en defensa de la soberanía, y también escuché a Delcy decir que está en defensa de la soberanía. Entonces quiere decir que en ese punto estamos todos de acuerdo, y es algo que tiene que prevalecer. Ahora, ¿que hace falta el tutelaje para avanzar? Creo que sí. Hemos tenido muchísimas negociaciones, las cuales no han tenido resultados. Yo creo que este ejercicio que se está haciendo ahorita tiene un mánager que puede ayudar a que el proceso sea sólido y sostenible en el tiempo, cosa que no había pasado en las negociaciones pasadas. Yo creo que la voluntad política de la oposición siempre estuvo ahí, pero realmente quienes tienen el control del Estado nunca cumplieron los acuerdos de manera profunda. Podían darle migajas a la oposición, pero no era lo que se necesitaba y estaban dejando de pensar en el ciudadano. Por eso el hecho del 3 de enero emocionó a todo un país, porque la realidad es que lo que pasó post 28 de julio fue la era represiva más grande de nuestra historia contemporánea, deja claro que pasaron una línea que el país todavía no ha cerrado. Esa herida hay que cerrarla. Eso yo sí creo.
-¿Cómo se cierra esa herida? Parece que estamos en una retaliación permanente.
-Creo que los venezolanos estamos cansados de sufrir y de la polarización. Los venezolanos necesitamos reencontrarnos.
-¿Cómo nos reencontramos?
-Hay que buscar un mecanismo para reconocernos. Hay que reconocernos. Yo sé que es difícil, pero yo que viví en encierro, viví la persecución, mi familia vivió la persecución, yo estoy dispuesto a perdonar. Yo creo que este país merece más que seguir la persecución. De nada sirve que llegue el verde a gobernar y ahora persiga el rojo, o que llegue el amarillo y persiga el verde. Yo creo que aquí hay que buscar la forma de que los venezolanos tengamos un gobierno que gobierne para la gente, y es la necesidad política que tenemos. Los venezolanos no quieren violencia y yo creo que lo han demostrado a lo largo y ancho del proceso que hemos tenido estos 27 años. Cuando se hacían protestas aquí, eran muy pocos los que salían a protestar y tú podías ver que un grupo estaba en las redes sociales y otro estaba viviendo su vida. Esa es la gran realidad.

-¿Pero cómo se llega al perdón?
-Mira, hay que tratar.
-¿Cómo se trata?
-Tiene que haber justicia. Yo creo que la primera etapa es que no nos olvidemos del tema de los presos políticos, el tema de la eliminación de la ley del odio: la derogación de la ley del odio es necesaria también. Que se aborde el tema de las instituciones y se haga justicia. Aquí hay muchos funcionarios que realmente utilizaron el poder para beneficiarse ellos mismos, y por eso tienen que responderle a la gente. Creo que también hay que entender que ellos existen, están ahí y tienen una gente que los respalda, unos ciudadanos que los respaldan. Y nosotros caer en que ahora el dirigente de la oposición persigue al dirigente de la UBCH no es el camino. Mira, ¿tú sabes por qué fue tan fácil recibir las actas del 28 de julio? Porque la mayoría de los sectores populares, el coordinador del centro de votación de la oposición, de la tendencia política que sea, era amigo o compadre o vecino o familia del que era el coordinador del centro de votación del PSUV. Y existía la amistad. «Me ganaste, toma las actas». Lamentablemente quienes estaban en el control del poder convocaron a este país a una situación incómoda, pero el mismo chavismo de base reconoció que perdió. Y no hay forma de que digan algo distinto, porque ellos mismos recibieron las actas; incluso, funcionarios de la Fuerza Armada también las entregaron, porque hay una voluntad de civismo en este país y el que ganó, ganó. Lamentablemente no fue así, o no se cobró el resultado, y estamos hoy en este escenario.
-Usted dice que perseguir al PSUV no es la solución. ¿Cuál es la solución? ¿Cómo se convive con esos escenarios, con esas posiciones?
-Hay que pasar la página. Yo sé que no es fácil, pero hay que pasar la página. Si nosotros no pasamos la página, vamos a seguir en un bumerán de violencia. Hoy soy yo quien tiene el poder y te persigo, ahora eres tú y después me persigues, y así vamos a pasar un poco de años. No es la solución. Sí tiene que existir justicia, pero también hay que evaluar, porque hay mucha gente que hizo cosas bajo coacción, bajo amenaza. Entonces, ¿cómo haces tú en esos casos? Yo se los decía a amigos en la asamblea, cuando estamos reunidos con los ciudadanos: «¿Tú odias al chavista del sector?». Y te decían que no, porque «estudió conmigo en el liceo», porque «fue mi novio en el bachillerato», y pasa así. El venezolano no es un ciudadano de odio. Los venezolanos queremos paz y tranquilidad. Llegamos a ese número de 3.000 presos políticos y quedan ciento y pico, y también hay que ver qué perdieron esos presos políticos. ¿En qué podemos ayudar nosotros esos presos políticos?
-¿Se refiere, por ejemplo, a indemnización, compensación?
-Sí, claro, porque al final de todo, aquí hay gente que perdió sus negocios, se los expropiaron, se los quitaron. El ejemplo del uruguayo que estuvo preso, que le quitaron el apartamento y después murió. Me tocó compartir celda con más de 30 niños, y digo niños porque eran muchachitos de 17 a 25 años. Para mí, es niño, porque no tenían la madurez de entender por qué estaban ahí. Muchos iban a su trabajo, ni estaban metidos en política y los vieron en la calle y se los llevaron presos. Y eso pasó en este país. Porque así fue. A los gobernadores les pidieron cuotas.
-¿Eso está documentado? ¿Lo de las cuotas?
-Sí, sí. Era un porcentaje, una orden directa de cuántos presos tenían que tener. Y te lo digo porque me lo dijo alguien a quien le tocó recibir el mensaje.
-¿Tenemos riesgo de una guerra civil? ¿Que haya un cambio de mando y empiece una persecución de unos contra otros, y los otros digan «yo no me lo calo»?
-Nosotros hemos tenido momentos más álgidos que el 28 de julio, y si no sucedió eso, creo que eso no va a pasar más. Como el país actúa y como vemos a los ciudadanos, los ciudadanos lo que quieren es votar. Ahora, es parte de la madurez que tengamos nosotros como sociedad política y también parte de lo que se construye en el acuerdo, de las instituciones sólidas, porque aquí hay actores que van a quedar. La Fuerza Armada va a seguir existiendo. La Policía Nacional va a seguir existiendo. Yo creo que va también la descentralización, que las policías vuelan a los gobernadores, la Policía Municipal regrese a sus alcaldes, que no existe esa persecución a las autoridades municipales y regionales. Aquí hubo gente que tuvo que sobrevivir aquí adentro. Es fácil señalar a la gente que tuvo que callarse, porque si hablaba iba preso. Y créanme que no le recomiendo a nadie ir preso.
-De este encuentro entre el canciller y Marco Rubio, más allá de lo que se diga públicamente, ¿qué expectativa tendría usted de un acercamiento como ese?
-Creo que se están dando pasos gigantes con el tema de las relaciones exteriores del país, porque ya varios embajadores se han instalado en distintos países. Se están mejorando las relaciones con Chile, con Uruguay, con la mayoría de los países en Latinoamérica; nuestra conexión diplomática ya está avanzando, y creo que esto era fundamental. Fundamental no sólo por lo que implica que Estados Unidos ahorita está dentro del marco del tutelaje de Venezuela, sino que también esto puede ayudar a acelerar la inversión extranjera, puede ayudar a acelerar cosas importantes para los venezolanos. Incluyendo el tema migratorio en Estados Unidos, la persecución que tienen nuestros venezolanos con el ICE, lo que están viviendo nuestros venezolanos. Esperemos que esté en agenda, yo creo que es lo primero que tiene que atender el canciller del gobierno encargado, porque es una necesidad. Recibo llamadas de amigos que están afuera que ni salen de su casa, porque les da miedo, porque aparte no se le respetan los derechos a nadie bajo esa condición.
-¿Y estamos en condiciones de reclamarle a Estados Unidos?
-Creo que reclamarle, no, pero sí decirle como un aliado económico, porque yo creo que si nosotros tenemos una economía fuerte y el país deja la peladera, mucha gente que está afuera va a regresar y no es necesario que el ICE los persiga. Creo que los venezolanos están desesperados porque aquí hay calidad de vida para volver a su país. Estamos avanzando en una democracia no completa, pero hay algunas cosas que han mejorado. Eso ya ha entusiasmado a mucha gente que está afuera; conozco amigos que han venido a visitar a ver si montan algo aquí, si recuperan su casa, si compran una casa. Pero a todos les preocupa el tema económico, el tema de los servicios públicos, que es una realidad y sobre todo en las regiones. Porque a veces Caracas es un poco más tranquila con el tema de los servicios públicos; aunque ha habido bajones, no es igual que en Monagas, no es igual que en Carabobo, no es igual que en Azoátegui, no es igual que en Carúpano, el estado Bolívar.
-¿Quién va a ser el candidato o candidata de la oposición?
-Hoy hay una realidad que es María Corina, eso no se puede esconder. Yo creo que ella merece respeto y tiene mérito por todo lo que ha ido construyendo en este proceso, pero sin duda, si estamos hablando de democracia, podrán salir otras opciones, y la oposición en su momento tendrá que buscar un mecanismo para poder ir en unidad, o lo más cercano o parecido a eso. Falta mucho camino por recorrer, aquí hay personas que están todavía inhabilitadas, hay partidos que no tienen tarjeta, hay todavía presos políticos; todo esto es parte de un proceso que está en construcción. Lo que sí está claro es que María Corina es una realidad y que llegará en su momento definir qué se va a hacer con todo el tema de la oposición. Creo que la oposición tiene que buscar la forma de reunificarse. Hay sectores que piensan de manera distinta, hay sectores que piensan que esto debe ser más rápido, otros desconocen la Comisión de la AN de 2015, algunos no comparten la posición de María Corina. Yo creo que tiene que abrirse un debate dentro de los sectores políticos de este país, porque aquí hay que pensar en los ciudadanos. La gente se cansó de la polarización, la gente se cansó de seguir viendo a los políticos discutiendo entre ellos y sin darle soluciones a la gente. Bastante lo he dicho a muchos dirigentes políticos: la realidad de Caracas no es la realidad de las regiones. En las regiones los dirigentes políticos, los distintos partidos nos entendemos, hablamos.
-¿Hay que hay que tomar el ejemplo de las regiones?
-Yo creo que sí, porque al final de todo en las regiones la conflictividad es menor. Creo que ese tema del pase de factura tiene que olvidarse, porque hay gente que tomó decisiones, y por algo las tomó, y en la política siempre hay encuentros.
-¿Y cuál debería ser el mecanismo? ¿Una primaria?
-Sí, yo creo que la primaria es un mecanismo. Lo más seguro puede ser llegar al consenso, y todos apoyan a María Corina; eso puede pasar. O sale otra opción que cree que puede ser una herramienta para destrancar cualquier situación, y también puede irse a primarias. Como sea, yo creo que es importante que en este proceso se rescate la opinión de las regiones, que se le consulte a las regiones cómo llevar este proceso que es bastante complicado. El primer paso es que toda la oposición se siente y empiece a conversar.
-¿No está ocurriendo?
-Creo que estamos picados en muchos pedacitos, como el país.





