En este nuevo análisis, Alejandro Terán explica cómo la estrategia venezolana entre 1975 y 1980 no solo se centró en la compra de refinerías, sino en consolidar y colocar de forma estratégica nuestro petróleo pesado y extrapesado en el mercado estadounidense. De ser una fábrica adquirida como Cities Service Company a transformarse en el gran garante del suministro de diésel, gasolina y calefacción. Con proyecciones que apuntan a que EE UU necesitará 2 millones de barriles diarios adicionales de diésel para el 2030, el rol de la producción venezolana y de CITGO vuelve a estar en el centro del tablero.

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