Erick Altuve falleció el pasado 26 de mayo en el J.M. de los Ríos. Fue el cuarto niño que, en menos de un mes, murió en espera de un trasplante de médula ósea. Hasta la fecha suman cinco

Jennifer Guerrero tuvo que velar a su hijo, Erick Altuve, en la sala de su casa, quien murió en espera de un trasplante de médula ósea en el Hospital J.M. de los Ríos. La falta de recursos económicos no le permitió costear el velorio del niño en una funeraria.

La misma sala sirvió por once años como espacio de juego para Erick y sus hermanos. Hoy, es un lugar de lagrimas y sollozos, de caras cabizbajas y miradas que se centran, todas, en el féretro postrado en la mitad de la vivienda.

Foto: Rafael Briceño

Erick falleció el domingo 26 de mayo. Médicos de la Unidad de Terapia Intensiva denunciaron que el niño estaba en una zona denominada “terapia intermedia”, en la emergencia del J.M. de los Ríos, porque no había cupo para ingresarlo en la Unidad. El pequeño es el cuarto paciente del servicio de hematología que muere, de forma consecutiva, en lo que va de mayo. Hasta este martes, suman cinco niños fallecidos.

Al entrar a la vivienda, la mirada involuntariamente se va hacia la pequeña urna en la que descansa Erick Altuve. Sobre el féretro, hay juguetes, peluches, una gorra y varios dibujos, todo era de Erick. Todo recuerda a él.

Foto: Rafael Briceño

Erick era el segundo hijo de Jennifer y Gilberto. Mientras Jennifer está haciendo diligencias para el entierro del niño, a Gilberto le toca bajar y subir las escaleras dos, tres, cuatro veces… y todas las veces que sean necesarias para ir en busca de quién desee asistir al velorio y no sepa llegar hasta el sector Los Mangos del barrio 12 de octubre de Petare, donde está ubicado su hogar.

Foto: Rafael Briceño

Sentado en un muro afuera de la casa, Gilberto enciende un cigarro. Desde que su hijo falleció volvió al vicio del tabaco. Él insiste en que así se siente más cómodo para hablar sobre el tema.

–Erick nació el 22 de marzo de 2008, en el Hospital El Llanito. Recuerdo que a los 21 días le celebramos el primer añito a su hermana acá en la casa. Disculpa por esto (el cigarro). Yo lo había dejado, pero entre las preocupaciones en el hospital, pensando que el chamo se me moría, lo volví a retomar.

Foto: Rafael Briceño

11 años de luchar

Gilberto Altuve relata que Erick pasó 10 años de su vida asistiendo al Hospital J.M. de los Ríos para recibir inmunoglobulina como parte de su tratamiento para la inmunodeficiencia primaria que le fue diagnosticada cuando tenía un año y ocho meses.

Mirando hacia la nada, Gilberto recuerda que el 25 de diciembre de 2018 llevaron a Erick al Hospital de Niños porque tenía mucho dolor de estómago, y luego, el 14 de enero de 2019, lo dejaron hospitalizado debido a un linfoma que le detectaron. El diagnostico posterior fue: leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo.

Haciendo recuento en el tiempo, el padre de Erick dice que la vida de su hijo se complicó, aún más, entre los años 2014-2015, por la escasez de la inmunoglobulina.

Foto: Rafael Briceño

–A veces se la poníamos un mes y luego dos meses sin suministrársela y así, hasta que desapareció por completo. Y duramos dos años sin poder ponérsela porque no la conseguíamos y se le complicó la vida, le salió el linfoma no hodgkin en el estomago, luego lo operaron y le detectaron el cáncer.

“Qué tienes papá. Quédate tranquilo. No llores más“, le dice Gilberto a Yavier, el hermanito menor de Erick. El niño se le acerca llorando y lo abraza buscando consuelo. A los minutos, se calma y se distrae con algo que encuentra en el piso; es un tuqueque que le muestra a su papá. Gilberto sonríe y dice: “Estos niños para mí son maravillosos”.

Foto: Rafael Briceño

Luego de la operación, a Erick le practicaron mal una biopsia en el J.M. de los Ríos. Esto obligó a sus padres a practicarle el estudio en un laboratorio privado en San Bernardino, al cual hasta la fecha le deben una parte de los 400 mil bolívares que costó en aquel momento.

–Ellos nos han llamado, pero yo tengo fe de que sí voy a conseguir la plata, porque yo sé que si les vuelvo a pedir otro favor, no tanto para mi hijo, sino para otro niño, ellos van a entender la situación.

A veces hasta las peores situaciones que puede experimentar un ser humano en el transcurso de su vida pueden venir con un lado positivo. De hecho, Gilberto es un hombre que no teme hablar de su pasado.


– “Yo era demasiado violento, en la forma de que todo era una rabia, todo era una arrechera. Esto me hizo aprender a ser buen padre y a tratar de compartir más con mis hijos”.

Gilberto Altuve está dispuesto a regresar al J.M. de Los Ríos a pesar del dolor que le pueda causar atravesar pasillos por los que caminó junto a su hijo, o ver las camas en las que tantas veces lo vio acostado.

Como padre, Gilberto tiene fe en que tanto Erick, como los otros tres niños que fallecieron -por el mismo padecimiento que su hijo- en ese centro hospitalario: Giovanny, Robert y Yeiderbert, más Andrea y Jesús -dos niños que fallecieron con otras patologías-, estén todos juntos en un mundo mejor jugando y corriendo.

Foto: Rafael Briceño

28 esperan por trasplantes

Erick Altuve era parte del grupo de niños que espera por trasplantes de médula ósea en el J.M. de los Ríos. Ahora son 28 los que permanecen en el servicio de hematología batallando entre la falta del trasplante y las malas condiciones en las que está funcionando el centro pediátrico.

En 2018, algunos de los pequeños tenían viajes planificados a Italia para recibir los trasplantes a través de un convenio entre Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la Asociación de Trasplante de Médula Ósea (ATMO) en el país europeo. En diciembre de ese año los viajes fueron suspendidos por Pdvsa alegando un supuesto “bloqueo” económico.

La petrolera estatal venezolana mantenía este convenio con la ATMO desde 2006, pero según el testimonio de la directora de la ONG Prepara Familia, Katherine Martínez, en 2015 ese programa empezó a fallar, al punto de que en 2018 ningún paciente venezolano pudo viajar a Italia para ser trasplantado.

Foto: Rafael Briceño

La ATMO alegó que se debía a los más de 9 millones de euros que les debe la empresa estatal venezolana desde 2018, mientras, que el mandatario, Nicolás Maduro, asegura que es debido a las sanciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos sobre Pdvsa, las cuales fueron anunciadas el 29 enero de 2019.

Gilberto Altuve cree que superará la muerte de su hijo, como asegura, ha superado otras situaciones en su vida, mientras, se hace “el fuerte ante todos”, pero no sabe cómo pueda amanecer mañana, cuando recuerde que es el funeral de uno de sus hijos.

Este miércoles 29 de mayo, los familiares de Erick llevarán los restos del niño hasta el colegio Abajo Cadenas, donde pudo estudiar hasta 5to grado. De allí lo trasladarán al entierro en el cementerio El Cercado, trámite que pudieron costear gracias a las donaciones de particulares y fundaciones.

El equipo de Contrapunto agradece a Jennifer y a Gilberto, padres de Erick, y a su abuela Diana Mendez, por el acceso a su hogar en un momento tan duro.