Expectativas. Buenos augurios. Pero los bolsillos siguen vacíos. Óscar Doval, director de Rendigroup, sabe que la gente «se está comiendo un cable», pero es optimista: afirma que este año, gracias a la flexibilización de las sanciones por parte de Estados Unidos (EEUU), «vamos a tener ingresos extraordinarios: 10 mil millones de dólares que no estábamos esperando».
El alivio se sentirá hacia finales del año, calcula Doval, uno de los ponentes en el foro Venezuela 2026: Mapa de inversiones, realizado este jueves en el Hotel Renaissance. Las personas «van a sentir hacia finales de año platica en el bolsillo, aunque no va a ser a través de un aumento salarial que todos quisiéramos, sino mediante un permear del sector petrolero en la economía nacional».
Es decir, «habrá posibilidades de que todos tengamos un poquito de plata en el bolsillo a finales de año, y el año que viene podremos pensar en un aumento salarial».
Como analista, es consciente de que puede caer muy mal pedir tranquilidad. «Es muy injusto pedir paciencia después de tanto tiempo de dolor y necesidad, pero estamos acercándonos a tiempos buenos. Cuando entren las inversiones en forma masiva, entre 2027, 2028 y 2029, esta va a ser la Venezuela que todos estamos esperando. Pronto vamos a verlo. Un poquitico de paciencia y respaldo al ejecutivo nacional y respaldo a la labor que está haciendo el gobierno con otros sectores políticos».


Oportunidades de inversión
En Venezuela hay oportunidades de inversión, subraya Doval, pero en diferentes horizontes temporales.
«En el corto plazo hay tres sectores importantísimos: dinanciero, servicios para las empresas de hidrocarburos e importaciones y regreso de marcas tradicionales que se fueron de Venezuelas tras las sanciones», describe.
En el mediano plazo la inversión se complejiza, porque se necesita «mayor seguridad jurídica, mayores garantías». Para áreas como salud y telecomunicaciones se requiere permisología, por ejemplo. Doval ve también, en el mediano plazo, el trabajo en campos petroleros. Y a largo plazo se abre el abanico «al sector inmobiliario, la energía e inversiones que precisan de infraestructura».
¿Por qué no están «lloviendo inversionistas»? «Porque estamos en una época de transición. Venezuela era una Venezuela antes del 3 de enero y es otra Venezuela después del 3 de enero. Más allá de las malas decisiones administrativas del gobierno también estuvimos ahorcados por las sanciones, las sanciones de la OFAC que nos aislaron del sistema financiero y del comercio internacional. Pero después de la salida del presidente Maduro la OFAC ha dado muestras, a través de las licencias generales que ha otorgado al país, de que hay una posibilidad de que se relajen las sanciones, aunque todavía falta mucho», expone.
Falta mucho por caminar, reitera, «y todavía muchos inversionistas no tienen confianza para entrar en entornos complejos», porque el juego político no parece estar tan claro en relación con temas como las elecciones. Sin duda, Venezuela es vista como una oportunidad, en las actuales condiciones, para el inversionista más arriesgado que espera un retorno elevado, pero para el inversionista promedio faltan más garantías.





