“Queremos llamar la atención y que las clases dirigentes tomen conciencia de lo comprometido que está el futuro venezolano, resolviéndose el problema político, por la situación energética”, insiste el coordinador del Grupo Orinoco. “El país pasa y pasará por una coyuntura muy comprometida en la cual, si la sociedad venezolana fuese exitosa, puede que en 30 o 40 hayamos recuperado esta situación. Si no, el caso de Haití lo tenemos presente. Ese país no puede levantar vuelo porque no hay condiciones sociales, políticas que permitan que levante vuelo. Un Estado fallido eternamente”

Arnoldo José Gabaldón, brilla más que por ser hijo del hombre que logró arrinconar la malaria en Venezuela, por ser una mente que alerta sobre el peso que las malas decisiones le cargarán al país. No necesita gritar para hacerse escuchar; por el contrario, Gabaldón, coordinador del Grupo Orinoco, habla en voz baja pero de manera contundente.

Rememora que, como ingeniero hidráulico, era un apasionado de la energía hidroeléctrica, y trabajó en ello antes, incluso, de la creación de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG). Pero hoy sostiene que “ese potencial no se va a poder aprovechar, porque las fuentes solares y eólicas son más económicas” que un proyecto hidroeléctrico. “El país se va a ver obligado a ir hacia ese tipo de fuentes”.

Puede parecer paradójico, pero lo que Gabaldón propone es que Venezuela recupere su industria petrolera, y con los recursos que ella genere, invertir en las energías limpias que el país necesita.

“Queremos llamar la atención y que las clases dirigentes tomen conciencia de lo comprometido que está el futuro venezolano, resolviéndose el problema político, por la situación energética. La transición energética le establece un reto formidable al país”, asevera. “La gente, cuando se le habla de eso, piensa que son cosas lejanas. Noooooooo. Lo estamos viviendo en el día a día”.

Reitera que, a pesar de la pandemia, el mundo sigue adelante en su proceso de transición energética, que “viene en marcha desde hace varios años” y no se ha detenido. Aclara también a qué se refiere cuando habla de transición energética: “Es un proceso de cambio de las fuentes primarias de suministro energético, que dependen fundamentalmente de fuentes fósiles, a fuentes energéticas renovables”.

Las legislaciones sobre control de cambio climático y calidad de aire en las ciudades han incidido a favor de la transición, recuerda, y trae a colación los cambios hechos en la refinería de Paraguaná porque los combustibles tenían un contenido de azufre superior al permitido en zonas de Estados Unidos (EEUU). A su juicio, a partir de este año “se van a tomar medidas mucho más fuertes que los compromisos del pasado”.

Además, el desarrollo científico y tecnológico es acelerado, “y estamos viendo cómo el abaratamiento de la producción de energías eólicas y fuentes solares es tal, que empieza a haber una sustitución natural”.

Hoy “estamos casi obligados, en este momento, a reconstruir la industria petrolera nacional” porque “esa es la fuente que nos puede dar un respiro financiero a corto plazo, porque es un negocio que lo sabemos manejar y que tenemos una infraestructura construida, aunque está mal mantenida”, expone. “La estrategia económica del país hace casi mandatorio que rescates la industria petrolera”, de 500 mil barriles a 2,5 millones de barriles diarios, para poder levantar la economía del país e invertir en la transición energética. Hay profesionales para lograrlo, afirma; “toda la inversión requerida debe ser con capital privado nacional e internacional”.

Para eso se necesita seguridad jurídica, apoyo social. “Pienso que no se tiene conciencia de la transformación social que tiene que haber para que exista un cuerpo que mayoritariamente compre esa solución. Si más de la mitad de los venezolanos piensan que por qué vamos a dejar que venga capital extranjero a invertir, que eso no es nacionalista; que tenemos que seguir haciendo las cosas a la ligera, como las hemos venido haciendo, no tienes el respaldo social para poder dar el salto que se requiere”.

Gabaldón se pregunta cuánto tiempo dará la transición energética “para nosotros recuperar algo de la industria petrolera antes de la declinación absoluta del uso de combustibles fósiles”, y asoma que pueden ser 10 o 20 años. “No es que se va a acabar de un día para otro, sino que empieza a declinar”.

En otras palabras “tenemos 10 o 20 años para recuperar la industria petrolera, sacarle partido para la transición y para la conversión de nuestra economía en una economía diversificada, que no siga dependiendo del petróleo”.

Con los recursos del petróleo “hay que ver cómo la industria se diversifica”. Subraya que, “como destruimos el sistema eléctrico nacional hay que reponerlo”, y eso dependerá del rescate “del parque termoeléctrico que existe en el país, que está instalado pero no funciona”. También es perentorio terminar la represa de Tocoma y pensar en nuevos proyectos de generación. “Es de suponer que, si empieza un proceso de reconstrucción nacional, va a aumentar la demanda eléctrica”. Venezuela “está consumiendo lo mismo que consumía en 1998, cuando eso era un proceso de crecimiento permanente de 3%, 4% o 5% anual”.

Como “tenemos un plantel instalado, hay que rescatar lo que está instalado” y vendrá la necesidad de nuevos proyectos, en los que pueden ser importantes los proyectos solares y eólicos, razona. Se puede solicitar apoyo internacional “y lo consigue”.

-¿Corpoelec debería estar pendiente de cómo aprovecha la energía solar y la energía eólica?

-Así es.

-¿Cómo llegamos al consenso político?

-No creo que con este régimen eso sea posible. Tiene que haber una cosa distinta, y uno tiene que abogar para que esa cosa distinta sea realmente una cosa distinta, con gente con otras mentalidades, con seriedad y con un poco más de honestidad.

-¿Necesitamos otro liderazgo político para asumir la transición energética?

-Yo diría que necesitamos un liderazgo mucho más consciente de la gravedad de ese tipo de problemas que lo que está demostrando actualmente este liderazgo.

-¿Qué necesita ese liderazgo para tomar conciencia?

-Estudiar más. Debatir más sobre los problemas.

-¿Hay conciencia en el chavismo, oposiciones, de la gravedad de lo que ustedes están planteando?

-Nosotros no lo percibimos así, y estamos haciendo esta campaña de documentos porque queremos llegarles a los actores políticos. Y no solamente a los políticos: a los actores empresariales. Es la dirigencia del país, la dirigencia académica. ¿Qué se discute en la UCV? Que no tienen presupuesto, que los profesores ganan muy mal. ¿Pero existe un proceso de análisis de la ley de universidades para ver cuáles son los cambios que hay que hacer? No. Eso no está planteado. Están en otras cosas. Es muy lógico, se están muriendo de hambre, lo que está ocurriendo es terrible, pero ese no puede ser el único problema. Tienes que pensar en las instituciones, las instituciones son las que podrán ayudarnos a sacar al país adelante.

-¿Qué deben entender los empresarios venezolanos?

-Ellos tienen que ser conscientes de que va a subir el precio de la energía en sus negocios, y que cada vez más se requiere de la participación social del empresariado en resolver los problemas humanos del país.

Con base en tantas ideas y discusiones, Gabaldón advierte: “El país pasa y pasará por una coyuntura muy comprometida en la cual, si la sociedad venezolana fuese exitosa, puede que en 30 o 40 hayamos recuperado esta situación. Si no, el caso de Haití lo tenemos presente. Ese país no puede levantar vuelo porque no hay condiciones sociales, políticas que permitan que levante vuelo. Un Estado fallido eternamente”.

Estos son los grandes temas, insiste, “para dentro de 100 años decir que Venezuela se intentó integrar a los países desarrollados o Venezuela continuó siendo un Estado fallido como lo es actualmente; completamente fallido”.