El sector de las artes gráficas en Venezuela atraviesa un escenario operativo complejo que condiciona el desenvolvimiento de sus plantas y la competitividad en el mercado nacional. Claudio Bazzaro, presidente de la Asociación de Industriales de Artes Gráficas de Venezuela (AIAG), advirtió en una entrevista ofrecida a Fedecámaras Radio sobre el impacto que ejercen los costos tributarios y los aranceles de importación en la estructura financiera de las imprentas.
La dinámica del sector se ve severamente afectada por la imposición de tributos a insumos que no se producen en el territorio nacional, lo cual encarece los procesos productivos. En relación con este aspecto, Bazzaro puntualizó que «la industria gráfica de Venezuela paga aranceles absurdos», una situación que imposibilita la adquisición expedita de materias primas y repuestos indispensables para sostener las operaciones ordinarias del parque industrial.
A la carga arancelaria se suma el impacto de la acumulación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), tributo que, ante la falta de mecanismos eficientes de compensación o devolución, se convierte en un costo irrecuperable para los industriales. Esta realidad limita la capacidad de caja de las empresas y frena los planes de mantenimiento preventivo y renovación tecnológica que requieren los talleres del país.
Bajos niveles de producción y obsolescencia de maquinaria
Como consecuencia directa de las variables macroeconómicas y fiscales, la utilización de la infraestructura gráfica se mantiene en niveles mínimos. El presidente de la AIAG detalló durante el espacio radial que las plantas operan actualmente entre un 25% y un 30% de su capacidad instalada, lo que se traduce en un margen de ociosidad industrial superior al 70%.
La contracción del mercado no afecta de la misma manera a todos los segmentos. El vocero explicó que las empresas enfocadas en la elaboración de empaques para los sectores de alimentos y productos farmacéuticos sostienen un ritmo de trabajo regular debido a la demanda continua de bienes de primera necesidad. Por el contrario, los nichos dedicados a las áreas editorial, comercial y publicitaria registran una disminución drástica en el volumen de sus solicitudes.
A la baja demanda se suma la dificultad para acceder a esquemas de financiamiento bancario que permitan modernizar la maquinaria. Bazzaro indicó que gran parte de los equipos operativos acumula más de dos o tres décadas de antigüedad, condición que incrementa los porcentajes de merma en el procesamiento de materiales e impide alcanzar estándares de competitividad internacional.
Formación de relevo técnico y mesas de diálogo gremial
Frente al éxodo de personal especializado que ha afectado la operatividad de las industrias, la directiva de la AIAG ha impulsado programas de formación técnica en alianza con instituciones educativas. El dirigente gremial destacó el desarrollo de diplomados y talleres orientados a capacitar a la nueva generación de operadores y administradores, con el objetivo de preservar el conocimiento técnico y garantizar el relevo dentro de las imprentas.
En el ámbito de las gestiones institucionales, el representante del sector señaló que existen mesas de trabajo articuladas mediante Conindustria para plantear las necesidades de la industria ante los organismos competentes. Si bien reconoció avances en la simplificación de algunos trámites aduanales, enfatizó que se requiere una revisión integral de la política tributaria.
La recuperación sostenida del sector de artes gráficas dependerá de la implementación de medidas gubernamentales que liberen de cargas arancelarias a la importación de insumos clave y democraticen el acceso al crédito. Los industriales insisten en que la flexibilización fiscal resultará determinante para reactivar las líneas de producción paralizadas y elevar los niveles de operatividad en el mediano plazo.
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