“Desde la perspectiva de un vendedor ‘pequeño’, es posible que las ventas se incrementen, pero también que se pierda información sobre el cliente al no obtener tantos datos como actualmente”, dijo el experto en comercio electrónico, William Harris

Las ventas directas a través de Instagram serán un arma de doble filo para los pequeños comerciantes, que por un lado quizá aumenten las transacciones, pero por otro perderán acceso a información valiosa de sus clientes, explicó este lunes 8 de julioa Efe el experto en comercio electrónico William Harris.

Si la red social propiedad de Facebook saca adelante sus planes para convertirse en un portal de ventas además de una plataforma para compartir imágenes, tal y como reveló recientemente el nuevo jefe del servicio, Adam Mosseri, los usuarios podrían comprar productos directamente sin tener que abandonar Instagram.

“Desde la perspectiva de un vendedor ‘pequeño’, es posible que las ventas se incrementen, pero también que se pierda información sobre el cliente al no obtener tantos datos como actualmente”, dijo a Efe Harris, estratega de comercio electrónico en la firma especializada Elumynt, que él mismo fundó.

El experto explicó cómo, en la actualidad, cuando un internauta ve en Instagram algo que le gusta, accede al lugar web de la empresa vendedora y lo añade a su carro de la compra, el comerciante obtiene suficiente información como para “perseguir” a ese cliente mediante mensajes y anuncios personalizados en, por ejemplo, YouTube y Pinterest, entre muchas otras plataformas.

Sin embargo, si en el futuro la totalidad de la transacción -incluso el pago- tiene lugar en Instagram, el comerciante perderá acceso a esos datos y sólo podrá volver a dirigirse al cliente con la red social como intermediaria, lo que dificultará notablemente su estrategia publicitaria.

A finales de junio, en su primera entrevista pública sobre el futuro de la compañía desde que accedió al cargo, en octubre del año pasado, Mosseri explicó a The Financial Times que su proyecto para la firma es “conectar de forma concienzuda los nodos entre compradores, vendedores y el gran número de influenciadores” de Instagram.

La idea del directivo es que la plataforma de fotografías, que cuenta con unos 1.000 millones de usuarios en el mundo, saque partido de su naturaleza eminentemente visual para ir más allá de su función actual de escaparate para marcas y creadores y pase a ser también una tienda en la que comprar esos productos.

“Creo que aún necesitará unos años (para convertirse en un actor relevante en el comercio electrónico)”, indicó Harris, quien vaticinó que aunque una hipotética irrupción de Instagram en el sector del comercio online remecería la industria, su impacto “no sería mayor que el que, por ejemplo, la entrada de Walmart tuvo para Amazon”.

“Los ‘grandes almacenes’ de internet con nombres conocidos como Amazon, eBay, Jet, Walmart y Target, además de Wish y Google Express, están de moda. Instagram no revolucionaría el mercado, sino que supondría la aparición de otra buena opción” adicional a las ya existentes, apuntó el experto.

Aunque proporcionalmente sigue representando una porción pequeña de las transacciones mundiales, el comercio electrónico crece año tras año y en 2018 ya llegó a suponer un valor de 2,86 billones de dólares en todo el planeta, tras haber experimentado una subida del 18 % con respecto al ejercicio anterior, según datos de Digital Commerce 360.

El sector sigue dominado por unos pocos grandes actores, principalmente los chinos Alibaba y JD.com y los estadounidenses Amazon, eBay y Walmart.

Una hipotética irrupción con fuerza de Instagram en este campo apenas tendría efectos para Alibaba y JD.com, ya que Instagram, como Facebook, están prohibidos en el país asiático, pero Amazon, con un dominio abrumador en el resto del mundo, sí podría sufrir las consecuencias.

La empresa que dirige Jeff Bezos ha sido, en lo que va de 2019, el portal en el que se han llevado a cabo casi la mitad de todas las transacciones en línea en Estados Unidos (un 47 % según eMarketer), una jugosa porción del pastel que Instagram podría amenazar.

La aplicación de fotografías ya empezó un programa piloto de venta directa en marzo, aunque limitada a poco más de una veintena de marcas (entre ellas Zara, Burberry, Michael Kors, Nike, Adidas, Prada, Uniqlo, Dior, Oscar de la Renta y H&M) y en el que el pago se procesa con tecnología de PayPal.