María Corina Machado llegó al país y eso, lejos de ser el cierre de un ciclo, plantea una nueva situación del “nuevo momento político” en Venezuela.
En la narrativa de la líder opositora se concreta una épica que parece decir: Después de los obstáculos impuestos, venció la adversidad y está de nuevo en territorio venezolano y, según aseguró en su primera rueda de prensa, “no lo vieron venir”.
Pero… ¿cuáles son los retos que enfrenta Machado en este escenario político venezolano?
“Lo que no puede hacer es llegar y ser irrelevante”, sentencia el analista político de la Consultora Polis, Benigno Alarcón.
Advierte el profesor universitario que la gente tiene unas expectativas enormes “y si de alguna manera no satisface esas expectativas. La cosa empieza a complicarse para ella”.
Sin embargo, Alarcón revisa lo que ha sido la actuación de Machado y sus equipos. Señala que puede preverse que “antes de ella dar el paso de regresar al país, planificó con su gente más cercana toda una agenda de actividades”.
“Imagino que hay unas actividades programadas para hoy, otras para mañana, otras para pasado. Debe haber una agenda, porque ella lo que no puede hacer es llegar y volverse irrelevante. De otro modo no tenía sentido regresar. Ella tiene que llegar básicamente a tomar cierto control de la situación y eso es fundamental”, sostiene el analista político.
Las variables
Se hace indispensable mirar la foto más cercana de las variables de la escena venezolana que pintan la cancha que vuelve a pisar María Corina Machado.
En junio pasado, la firma Delphos señalaba en el evento Prospectiva Venezuela 2026 – II Semestre, organizado por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, que en la percepción de la gente venía en ascenso la necesidad de un cambio político.
Indicaba Félix Seijas, director de la consultora, que en noviembre de 2025 el 77,1% de los encuestados señalaba que era muy necesario el cambio político. Al preguntar qué tan necesario es un cambio de gobierno en junio 2026, ese porcentaje subió a 87,6%.
Al medir la autoidentificación política en la población venezolana la foto al cierre de junio 2026 fue la siguiente: el denominado “chavismo duro” representaba 7%. Al sumarle el “chavismo descontento” con 9,3%, colocaba a esta fuerza política con una presencia del 16,3% de las preferencias.
Por su lado, la oposición concentraba 43% de las preferencias de la gente, en donde María Corina Machado obtenía 29,1%, los otros liderazgos opositores, sumados todos, tenían 3,3%, y 10,6% no apoya liderazgo alguno.
Esto pone sobre el escenario del segundo semestre 2026 un cuadro que complica al gobierno de Delcy Rodríguez. Los números parecieran favorecer a los factores que adversan a su gestión, en especial a la opción de Machado.
No es suficiente
Estas mediciones deben haber cambiado, sobre todo la que tiene que ver con la aceptación de la líder opositora que recién ingresó al país.
Históricamente, un evento como el de su llegada desata una ola de simpatía que debe elevar sus niveles de apoyo. Ahora toca esperar la incidencia de esta acción en ese cambio político que espera la población.
“Es su momento”, reconoce en su análisis el politólogo Ricardo Sucre, sin embargo también sentencia: “Esto no es suficiente”.
Sucre señala que el regreso viene a complementar su popularidad. En línea contraria a lo que muchos afirman, el politólogo indica que su llegada “fue sin show”, más allá de lo que considera legítimo que es mostrar el apoyo de sus seguidores.
“El no show es que no hay desafío. Viene a hacer una actividad política. Eso definirá su capacidad de incidencia, porque efectivamente ya estando en Venezuela ella representa un polo de poder. Es el cuarto otro polo de poder”, señala en el capítulo 177 de su espacio de análisis en redes sociales denominado “Sextante”.
Sucre identifica en la cancha política a “Estados Unidos, tenemos el gobierno encargado, tenemos la oposición de la Asamblea Nacional de 2015 y tenemos ahora a María Corina Machado. Vamos a ver cómo se va a comportar, cómo va a llevar su actuación política ya en Venezuela”.
“Yo me atrevería a pronosticar que va a tratar de que sea una actuación dentro de su estilo. No va a ceder, no tiene por qué hacerlo tampoco, pero va a tratar de mostrar que tiene capacidad para liderar un gobierno, que tiene capacidad para adelantar una alternancia, para asumirla, que en mi caso es su principal debilidad. Puede ser muy popular, puede ser muy querida, pero no demuestra esas condiciones”, indica el analista y profesor universitario.
La espuma de la cerveza
Demanda de cambio político, la figura con más apoyo, por mucho, registrado en las encuestas frente a sus iguales y adversarios, evento impactante de su regreso al país, se conjugan para darle a María Corina Machado un espacio privilegiado en la política venezolana.
En este momento la espuma de la cerveza que ella coloca en el vaso de la política venezolana se está desbordando.
Todo esto se enfrenta a una población que tiene necesidades materiales urgentes y altas expectativas para su resolución.
María Corina Machado tiene el reto de dar respuestas, sin tener la gerencia de estos problemas en sus manos.
Tiene el desafío de mantener la discusión política en lo más alto, en un escenario donde el 87,1% de la población demanda un cambio, pero que frente la dicotomía de resolver la economía y unas elecciones, el 55,7% prefiere la primera opción, según la data de Delphos al cierre del primer semestre.
María Corina Machado tiene el reto de que su regreso “no sea irrelevante” para la cotidianidad de la población. Tiene que persuadir a la gente de que el cambio no es inmediato y se trata de una “transición ordenada que atienda la urgencia”, como lo dijo en su primera rueda de prensa.
¿Tendrá la capacidad de mantener la espuma de la cerveza desbordando el vaso?
¿Tendrá la habilidad para acelerar los tiempos?
¿Podrá satisfacer las expectativas y urgencias de la población sin tener el poder del Estado en sus manos?
No tenemos bolas de cristal para saberlo. Solo andamos con pies planos, pisando tierra y mirando los escenarios políticos y económicos de esta tierra de gracia.
El juego sigue.





