Los análisis que se hacen de cara al provecho que puede sacar del conflicto en Europa está marcado por la ponderación entre los riesgos de la geopolítica y las oportunidades económicas por el aumento del precio de la energía

Ser el país con las mayores reservas probadas de petróleo del planeta convierte a Venezuela en una de las piezas que se mueven en torno a las grandes potencias en el tablero global, en momentos en que los precios del crudo entraron en una dinámica alcista.

Antes que nada hay que decir que no se debe sobreestimar el rol de Venezuela en esta coyuntura, ya que los Estados Unidos y Rusia tienen problemas más graves que atender en estos momentos que la situación venezolana.

El interés de estos dos protagonistas de la política global para con esta tierra giran alrededor del petróleo y la geopolítica.

En una demostración de pragmatismo puro, la Casa Blanca envió una delegación integrada por Juan González, director de asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, a conversar con Maduro, justo cuando los precios del petróleo han subido 60% en lo que va de año.

¿Resultados? Dos gerentes de Citgo de nacionalidad estadounidense, considerados presos políticos, liberados del Sebin.

En esta acción, se lee entre líneas los focos de las grandes preocupaciones de ambos gobiernos.

Por el lado de la Casa Blanca, el tema se enfila hacia el aumento de los precios de la energía y por el lado de Miraflores, el dolor de cabeza está vinculado con las acusaciones de violaciones de los derechos humanos encarnadas en el proceso que sigue la Corte Penal Internacional.

Pero como los rusos también juegan… inmediatamente después del encuentro con los emisarios de Biden, se conoció de una reunión de Delcy Rodríguez en Turquía con el canciller de Vladimir Putin, Serguei Lavrov.

¿Resultados? Se ratifican los acuerdos de cooperación entre el Kremlin y Miraflores.

Mirando la geopolítica global Venezuela parece estar metida entre las patas de una manada de elefantes que pudiera entrar en estampida.

¿Qué gana Venezuela?

Para medir las posibilidades de Miraflores de conseguir beneficios del momento político global hay que volver a mirar el tema petrolero.

Ya dijimos que los crudos marcadores registran aumentos de más de la mitad del precio con que abrieron el año. Diciembre de 2021 registró un precio promedio de 77,22 dólares. El precio promedio de lo que va de marzo está en 116,72 dólares por barril.

En menos de tres meses la cotización del crudo Brent del Mar del Norte, marcador para Europa ha subido 39,48 dólares. Esto enciende las alarmas en Estados Unidos que es el mayor consumidor de energía del planeta.

Por otro lado, la Agencia Internacional de Energía, organización que agrupa a los grandes consumidores de petróleo del mundo, proyecta que salgan del mercado tres de los ocho millones de barriles diarios que produce Rusia, bien sea por el tema guerra o porque las sanciones de occidente supriman las compras.

Esto hace que las estimaciones de precios se mantengan altas para lo que resta del año y no sabemos cuánto tiempo dure el impacto de esta crisis en el mercado energético.

Según las cifras oficiales y confirmadas por los gremios del sector, la producción de Venezuela creció el año pasado alrededor de 400.000 barriles. Empresarios y analistas creen que en 2022 podría crecer un cifra parecida.

Esto colocaría la producción criolla en 1,2 millones de barriles diarios en promedio, un tanto lejos de la meta trazada por Nicolas Madjuro quien ha exigido que se alcancen los dos millones de barriles ¡.

En este contexto el gobierno de Venezuela obtendrá más ingresos producto de esta crisis ya que los recursos que logra captar, aún manteniéndose las sanciones y vendiendo a descuento, se duplicarían por la suba de dos variables: aumento de precio y mayor volumen de ventas.

Si bien Estados Unidos anunció que por ahora no comprará petróleo a Venezuela, tampoco dijo que perseguirá las nuevas colocaciones de crudo que hará PDVSA porque es evidente que producirá más este año.

Si EEUU evita que Venezuela venda la producción extra que está buscando, el mercado petrolero sentiría más presión al alza. Al contrario habla de la posibilidad de abrir espacios de negociación, apertura de licencias, si el tema político es atendido.

El Gobierno de Maduro mira la economía y busca sacar partido de esto con los mayores ingresos por petróleo que se proyectan.

Esto le permitiría quitarle presión al tipo de cambio, aumentar el gasto del Estado y podría pensar en aumentar nuevamente el salario mínimo después en el segundo semestre

Su tarea pendiente está en el flanco de los Derechos de Humanos por la amenaza pendiente con la Investigación de la Corte Penal Internacional.

Pero ya vimos que también se mueve en ese tablero al darse una conversación con Michel Bachelet, la Alta Comisionada de Naciones Unidas para atender este tema.

La tensión global condicionará la política interna y los opositores también sienten la presión de la comunidad internacional.

¿Hasta dónde llegará? Es difícil proyectarlo, porque no tenemos bolas de cristal, solo andamos con los pies planos pisando tierra y evaluando la coyuntura política, económica  y social del país.

El juego sigue.