Dada la polémica desatada en las redes sociales por los desmentidos que el escritor venezolano Rodrigo Blanco, ganador de la Bienal Vargas Llosa, ha hecho a los medios de comunicación El País y Contrapunto, por una frase en referencia a los escritores venezolanos y “la vista gorda que se hacen ante el régimen de Nicolás Maduro”, transcribimos su discurso completo a fin de que los lectores saquen sus propias conclusiones 

El escritor venezolano Rodrigo Blanco Calderón, ganador de la III edición del Bienal de Novela Vargas Llosa, desmintió este sábado primero de junio las publicaciones en las que los medios de comunicación El País y Contrapunto, reseñaron sus palabras con respecto a la actitud de escritores e intelectuales venezolanos, en relación a la situación de crisis política por la que atraviesa Venezuela.

A continuación transcribimos el discurso completo, publicado por el autor en su cuenta en la plataforma Youtube:

“Bueno las palabras las tengo que improvisar porque, nadie, ninguno de los finalistas, tenía la más mínima idea de que esto iba a pasar, no? Pero bueno, cuando pasan estas cosas tan importantes, el principio siempre es muy fácil, lo primero que uno tiene que decir es gracias, gracias al jurado, por haber tenido la paciencia y la capacidad de leer este conjunto de novelas, que, digamos que en una época donde la literatura y los libros se ven avasallados por el imperio de la novedad, tener la oportunidad de que, las cosas que uno escribe, que los escritores escriben, puedan ser leídas nuevamente, incluso tiempo después de la fecha de su publicación, es un regalo invaluable porque le da un segundo aire a los libros y te permite alcanzar nuevos lectores.

Quiero agradecer también a los amigos finalistas que estuvieron conmigo, han sido unos días preciosos, un honor estar aquí con Manuel Vilas, Antonio Soler, que es mi vecino malagueño, ahora, la gran Gioconda Belli, y por supuesto también Gustavo Faverón y quisiera pedirles un aplauso.

Me voy poco a poco calmando, es bueno tenerlo en la mano para contemplarla. Bueno, por supuesto, agradecer a la Cátedra Vargas Llosa que está realizando este trabajo verdaderamente invaluable y a todas las otras instituciones que también participan acá, la Universidad de Guadalajara, que es artífice de ese Patrimonio Cultural de la Humanidad, que es la Feria Internacional de Libro de Guadalajara.

También a la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que también forma parte de esto, al conjunto Santander, es impresionante la belleza y la calidad de este espacio. Y bueno, quiero, y por supuesto, la novela está dedicada a ella, mi esposa, Luisa Fontiveros.

Y bueno, sí, como el acta del Premio logró resumir muy bien el tema, el asunto, las particularidades de mi novela, es una novela que sería imposible, yo creo que no la hubiese escrito, sino hubiese requerido el horrendo sacrificio, el imposible sacrificio, de ver un país arrasado por la dictadura que está viviendo actualmente.

En ese sentido, creo que la novela no es una novela de denuncia, es una novela de indagación sobre una zona de sombra en la que mi país ha caído, yo estoy seguro que saldrá de ella, pero termina siendo una indagación, también, humana, a nivel individual y colectivo, de cómo ciertas sociedades voluntariamente e inconscientemente, se empujan a su propia aniquilación.

Si alguna ventaja tiene el honor de estar aquí de pie, es quizá transmitir alguna idea, que yo les pediría a ustedes, en la medida de lo posible, fuesen también replicadores. Yo soy un emigrante venezolano, uno de los ya más de cinco millones, y siempre me preguntan, se me acercan venezolanos, y llega en un momento la pregunta: ‘¿De verdad la cosa está tan mal como la pintan?’.

Voy a aprovechar aquí para que me escuchen ustedes, para que los medios lo tomen y en la medida de lo posible lo repitan. Sí, es una desgracia, sin precedentes, la que está ocurriendo en mi país y creo que los escritores tenemos la responsabilidad, cuando nos metemos a veces en estos asuntos, de tratar de cuidar el lenguaje, de entender la relación que eso guarda con la construcción de las versiones de la realidad y ser consecuentes con eso y para mí ha sido particularmente doloroso, ver como en distintas áreas, no ha sido la gente común, por llamarla así, la que ha salido a apoyar la dictadura en Venezuela, sino han sido muchas veces, los propios intelectuales, escritores, académicos, que se supone tienen un compromiso con la verdad y con el lenguaje, y que por motivos absurdos, de ideología, prefieren hacer la vista gorda.

En este sentido el hecho de que me haya tocado la suerte de ganar este premio, para mí es un gran orgullo porque, de ahora en adelante, tengo la suerte de que por esta circunstancia, que requiere ciertamente el aporte de un libro, pero también tiene muchos elementos que uno no controla, y es que mi nombre esté vinculado al gran nombre de Mario Vargas Llosa.

“Es un orgullo, ser el ganador de un premio que lleva el nombre de un escritor que ha tenido uno de los periplos creativos e intelectuales, mas impresionantes y más valientes, que yo haya conocido, y digamos que yo vengo de Venezuela y Mario vargas Llosa fue el primer ganador del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, con La ciudad y los perros en el año 1967.

Hoy día el Premio Rómulo Gallegos no existe, se lo llevó la vorágine de la dictadura que azota a mi país. Afortunadamente, nuestras vidas no se limitan a un país. Somos un conjunto de sociedades, de personas con muchos intereses y para mí fue un dolor y a la vez un alivio cuando me enteré del surgimiento del Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, que Juancho Armas, con su verbo afilado característico, no tuvo reparos en señalar que era primero, un merecidísimo homenaje a nuestro Premio Nóbel de Literatura, Vargas Llosa. Y también es una respuesta que la cultura y la literatura dan a los regímenes dictatoriales, ante el vacío creado por la desaparición, por el adoctrinamiento del Premio Rómulo Gallegos; ha surgido -esto es lo que leí en una entrevista- este premio también para darle de nuevo, a la novela escrita en español, un espacio de lectura, de difusión, que no esté influida, ni marcada por elecciones de ideología ni de ningún otro tipo de discriminación.

Entonces, nuevamente, no me queda sino decir muchísimas gracias y por supuesto este premio está dedicado a mi país, también quiero que se entienda que no es una cuestión exclusivamente egoísta de lo que pasa en mi país, vemos la tragedia de mi país, no es la única que sucede en nuestros continentes; del mismo modo en que llamo a que seamos todos veladores de la verdad y a que seamos solidarios, que prestemos atención a lo que está sucediendo también en Nicaragua, por ejemplo, país de estos dos grandes escritores que están aquí también, Sergio Ramírez y Gioconda Belli.

Y bueno, por último, darle lar gracias a la ciudad de Guadalajara, es una de las ciudades más hermosas que hay en el mundo. Cuando me enteré que estaba entre los cinco finalistas, la mitad del premio ya nos las habíamos llevado, porque significaba que después de cuatro años iba a tener la posibilidad de regresar a Guadalajara. Yo no se si los tapatíos se dan cuenta de lo que tienen con todas estas iniciativas que están haciendo, Guadalajara se ha convertido, sin ninguna duda, en la capital de la literatura en América Latina y también me enorgullece muchísimo saber que por vía de estas cosas que suceden, mi nombre está vinculado a esta ciudad también de ahora en adelante.

Así que bueno, muchas gracias a ustedes, un mensaje desde aquí a mi familia, que tengo cai tres años que no los veo, y bueno, por favor, eso lo señalaba muy bien Rosa, la moderadora estrella de la Bienal, por favor, vayan y compren y lean los libros, no solo de nosotros, de estos autores, sino de todos los que estamos haciendo literatura en español, que es el idioma más hermoso del mundo, gracias”.