El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, defendió la legitimidad y el alcance geopolítico del acuerdo energético suscrito entre Washington y Venezuela, asegurando que la alianza comercial marca un quiebre definitivo frente a la presencia de potencias extranjeras en el hemisferio occidental.Rubio destacó que la incursión de corporaciones estadounidenses representa una ventaja estratégica para la estabilidad del mercado internacional, desplazando concesiones previas que permanecían inactivas o bajo esquemas de opacidad financiera.
«Lo que le diría a cualquiera que le preocupe que Estados Unidos esté haciendo algo negativo hacia el hemisferio occidental en materia de energía es que esos campos petroleros alguna vez estuvieron dominados por China, Rusia e Irán. Por cierto, Irán también tenía algunas concesiones y ya no están allí. Así que creo que están mucho mejor asociándose con Estados Unidos. Se beneficiarán distintos de ello», destacó.
El jefe de la diplomacia estadounidense criticó severamente la gestión operativa de los socios previos de la corporación estatal PDVSA, señalando que la falta de inversión técnica congeló el potencial de los recursos venezolanos.
Asimismo, enfatizó que el nuevo esquema busca resguardar las ganancias para el beneficio de la sociedad civil.»En muchos casos, estos campos no eran productivos. En esencia, las empresas chinas y rusas poseían estos campos pero nunca los se convirtieron en nada.
Estos campos van a ser productivos y van a generar regalías e ingresos para el pueblo venezolano, eventualmente a través de un gobierno elegido democráticamente, ojalá más pronto que tarde, y beneficiarán directamente al pueblo venezolano en lugar de ir a parar al bolsillo de algún funcionario de gobierno corrupto o en manos de adversarios estadounidenses y venezolanos, en realidad».





