A pesar de contar con infraestructuras estratégicas para la nación, como el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, el estado La Guaira no ha logrado reactivar de manera sostenida su actividad económica. De acuerdo con las declaraciones de Eduardo Quintana, coordinador de Fedecámaras La Guaira, el flujo de personas y capital permanece concentrado exclusivamente en los fines de semana.
Quintana explicó en el programa radial «Venezuela productiva» que, si bien existe un desplazamiento de ciudadanos desde la capital y zonas aledañas hacia la franja costera durante los días de asueto, este movimiento no se traduce en un alivio financiero significativo para el sector comercial local.
Cambios en el hábito de consumo
La reducción del poder adquisitivo ha transformado la dinámica del turismo recreativo en la zona. El dirigente gremial señaló que la mayoría de los visitantes han optado por limitar sus gastos en los establecimientos de la zona costera debido a la situación económica actual.
«Los visitantes no dejan mucho porque, a raíz de la situación económica, ya traen comida y otros insumos desde su casa. Los comercios playeros sobreviven porque son resilientes y esperan cambios que mejoren las condiciones», puntualizó Quintana.
Alerta ante la «voracidad fiscal»
Otro de los puntos críticos abordados por el representante de Fedecámaras fue el sistema impositivo regional. Quintana sostuvo que las tarifas de impuestos actuales son desproporcionadas en comparación con el limitado ritmo comercial e industrial que registra la entidad.
Ante este escenario, el gremio ha planteado a las autoridades regionales la necesidad de revisar y ajustar la carga tributaria. La advertencia central de Fedecámaras radica en que, de no atenderse esta problemática, se corre el riesgo de que prolifere la informalidad como un mecanismo de supervivencia de los comerciantes frente a lo que califican como una «voracidad fiscal».
El sector empresarial de La Guaira se mantiene a la expectativa de medidas que permitan equilibrar los costos operativos con la realidad del consumo, en un esfuerzo por evitar el cierre de más establecimientos formales en la costa venezolana.





