El 9 de Julio 2006, Italia vencía en penales a Francia en el Olympiastadion de Berlín, consagrandose campeona del mundo, por cuarta vez.

Era el 2 de mayo 2006. Una de las fechas más tristes del fútbol italiano y mundial. Ese día se publicaban las primeras interceptaciones telefónicas, que confirmaban la implicación de varios de los clubes más importantes, en ilícitos deportivos. Entre los acusados destacaban: Luciano Moggi y Antonio Giraudo, directores de la Juventus. Se les acusaba de “violación de las normas de lealtad, rectitud y limpieza deportiva; de ilícito deportivo y corrupción. Moggi había sido reconocido como la cabeza de una “organización” que se ocupaba mayormente de la compra de árbitros. Estos árbitros eran incluso “recompensados” por su labor, y “castigados” en caso de no acceder al chantaje.

Luciano Moggi en los meses del juicio de Calciopoli

Esto comportó el descenso a Serie B de la Juventus y la asignación al Inter del “scudetto” 2004-2005, además de la anulación del campeonato 2005-2006. Un verdadero escándalo que sacudió el mundo del fútbol y quebró la moral de un país, que se nutre del “calcio”. Todo esto a 37 días de comenzar el Mundial de Alemania 2006. Naturalmente el entonces entrenador azzurro, Marcello Lippi, aseguraba que este escándalo no iba a distraer de ninguna manera a sus jugadores; sino que hasta sería un motivo más para disputar un buen campeonato.

Marcello Lippi en un entrenamiento de la selección Italiana

El 15 de mayo, en una poblada sala de prensa en la sede de la FIGC (Federación Italiana de Fútbol), Lippi entregaba su lista de 23:

Arqueros: Gianluigi Buffon (Juventus), Angelo Peruzzi (Lazio), Marco Amelia (Livorno)

Defensores: Gianluca Zambrotta (Juventus), Alessandro Nesta (Milan), Fabio Cannavaro (Juventus), Fabio Grosso (Palermo), Cristian Zaccardo (Palermo), Andrea Barzagli (Palermo), Marco Materazzi (Inter), Massimo Oddo (Lazio)

Mediocampistas: Mauro Camoranesi (Juve) Andrea Pirlo (Milan), Gennaro Gattuso (Milan), Daniele De Rossi (Roma), Simone Perrotta (Roma) Simone Barone (Palermo)

Delanteros: Francesco Totti (Roma), Luca Toni (Fiorentina), Alberto Gilardino (Milan), Alessandro Del Piero (Juventus), Filippo Inzaghi (Milan), Vincenzo Iaquinta (Udinese)

En el papel, la selección azzurra se plantaba con un marcado 4-5-1. Vital era la función del motor de la mediacancha, Andrea Pirlo. El 21 azzurro constantemente buscaba retroceder unos metros, tratando de proponerse siempre cómo vértice bajo, entre las líneas de defensa y mediacancha. Defensivamente, Italia podía rápidamente convertirse en un cerrojo. Para muestra un botón. Solo dos goles recibidos en toda la copa, un autogol y un penal. Tácticamente hablando, la azzurra replegaba con un marcado 4-4-1-1, con una doble línea de cobertura. Una al límite del área de Buffon y otra formada por los mediocampistas.

Imagen de la posición de Andrea Pirlo (Sky Sport Italia)

La selección italiana se jugaba el Grupo E junto a Ghana, Estados Unidos y República Checa. Debutaron el 12 de junio en el estadio Niedersachsen de Hannover, ante Ghana. Triunfaron 2 a 0, con goles de Andrea Pirlo y Vincenzo Iaquinta. 5 dias después, viajarían a Kaiserslautern. Al Fritz-Walter Stadion, donde enfrentaron a la selección norteamericana, empatando 1 a 1. Llevando todo a la última jornada. La azzurra iba a Hamburgo, a enfrentarse a los checos, en el Volksparkstadion. Italia entra al campo con un variante que resultará fundamental. Marco Materazzi, por el lesionado Alessandro Nesta. Italia triunfó 2-0. Con goles del central del Inter y de Filippo Inzaghi avanzando a octavos.

En esta instancia, Italia llegaría a enfrentarse a Australia, en Kauserslautern, donde conseguiría un triunfo tardío con un penal de Francesco Totti. Momento de los cuartos de final. Siguiente parada, Volksparkstadion de Hamburgo, ante Ucrania. Italia vence categóricamente 3-0. Goles de Gianluca Zambrotta y un doblete de Luca Toni

Existen partidos en el fútbol que son más que partidos. Hay clásicos, hay derbis y hay juegos que significan aún más, ese precisamente, es un Italia-Alemania. Una semifinal con letras mayúsculas. El partido del 4 de julio, en el Westfalenstadion de Dortmund, marcaría un antes y un después. Jugar contra la “Mannschaft”, en casa, en “su” mundial, no es cosa de poco. El partido se disputó a un altísimo nivel técnico y agonístico. Empate a cero hasta el minuto 119, cuando Fabio Grosso y Alessandro Del Piero, con dos goles memorable, cierran las maletas “azzurre” y viajan a Berlin.

Fabio Cannavaro en su libro “La nostra bambina”, escrito junto al periodista italiano Alessandro Alciato, cuenta que la noche anterior al 9 de julio fue la más larga de su vida, debido a la enorme tensión que le generaba la final. Pero no solo para él. Por ejemplo, Totti y Gattuso jugaron cartas toda la noche, Buffon intentaba ver películas. Uno solo de ellos logró dormir esa noche, como si nada pasara. Ese, era Andrea Pirlo. Francia e Italia se encontraron en el Olympiastadion, para adjudicarse el campeonato mundial, terminado los 90 minutos empatados a uno. Con goles de Zidane y Materazzi. El tiempo extra volvió a ver a estos dos como protagonistas. Cuando el 10 francés, cayó en las provocaciones del italiano y cometió el peor error de su carrera, el cabezazo.

*** THE DECADE IN PICTURES *** A photo taken 09 July 2006 shows French midfielder Zinedine Zidane (L) gesturing after head-butting Italian defender Marco Materazzi during the World Cup 2006 final football match between Italy and France at Berlin’s Olympic Stadium. AFP PHOTO JOHN MACDOUGALL (Photo credit should read JOHN MACDOUGALL/AFP/Getty Images) ORG XMIT: DECADE-F

Culminados los 120 minutos, llegaron los penales. En el banquillo Marcello Lippi decidía la lista de pateadores. En el documental “Colpo Grosso a Berlino” transmitido por RAI, el técnico cuenta ese momento. “Primero patearán los dos mejores, Pirlo y Materazzi. Después tú, Alessandro (Del Piero)”. El delantero juventino, sin embargo, no se sentía seguro y pide patear el último penal. En ese momento, Daniele De Rossi se propuso voluntariamente a ser el tercero. Lippi accede y coloca al romano en la lista, desplazando Del Piero al cuarto penal. “El último pateador tiene que ser alguien decisivo” decía el entrenador. “Fabio (Grosso), tú serás el quinto. Tú obtuviste el penal ante Australia e hiciste el gol ante Alemania. Eres el hombre de los últimos minutos y eso es lo que necesitamos”.

Italia acierta todos los penales, mientras que Trezeguet falla el suyo. Y como anticipado por el mismo entrenador, Grosso fue decisivo. Pateó el último penal y otorgó el cuarto titulo mundial a Italia y una frase que pasará a la historia “Il cielo è azzurro sopra Berlino”, es decír, “el cielo es azul sobre Berlín”.

BERLIN – JULY 09: Marco Materazzi of Italy places an Italian hat on the World Cup trophy following victory in a penalty shootout at the end of the FIFA World Cup Germany 2006 Final match between Italy and France at the Olympic Stadium on July 9, 2006 in Berlin, Germany. (Photo by Clive Mason/Getty Images)