Tesla reducirá gradualmente la producción del Cybertruck en su planta de Texas hacia mediados de 2027. La medida busca redirigir la capacidad instalada del fabricante hacia la fabricación masiva de su nuevo robotaxi, el Cybercab, marcando un giro operativo definitivo sobre el futuro de la camioneta eléctrica.
La decisión sobre la planta de Austin fue comunicada de manera pública a través de las redes sociales. «Tesla reducirá gradualmente la producción del Cybertruck en la gigafábrica de Texas hacia mediados del próximo año para dejar espacio a una mayor producción del Cybercab», declaró Elon Musk el viernes en la plataforma X.
Aunque la empresa no ha confirmado de manera oficial el abandono definitivo del modelo ni el traslado de la línea de ensamblaje a otra instalación, diversos voceros de la firma sugieren el cierre paulatino del proyecto. En respuesta a un usuario que calificó el anuncio como el fin de una era, Musk afirmó: «Es cierto, pero la flota de Cybertruck seguirá existiendo durante mucho tiempo».
De las expectativas iniciales a los problemas de fabricación y ventas
Por su parte, Wes Morrill, ingeniero jefe del programa del Cybertruck, utilizó un tono de balance al referirse a la trayectoria del vehículo. «El Cybertruck fue una increíble plataforma de desarrollo tecnológico y sigue vivo a través del Cybercab», publicó el directivo en X. Las palabras del equipo directivo reflejan el distanciamiento entre las proyecciones planteadas desde el lanzamiento y los resultados comerciales alcanzados.
La fase industrial de la camioneta atravesó complicaciones desde su origen. El inicio de la producción en serie sufrió un retraso de dos años hasta concretarse a finales de 2023. Durante ese periodo, las estimaciones internas apuntaban a volúmenes superiores a los registrados. «Creo que acabaremos produciendo unos 250.000 Cybertruck al año», había asegurado Musk en octubre de 2023.
La brecha entre la capacidad de la planta y las compras reales se profundizó con el paso de los trimestres. De acuerdo con estimaciones publicadas por la consultora Cox Automotive, Tesla comercializó 38.965 unidades del Cybertruck en Estados Unidos durante 2024 y 20.237 en 2025, lo que representó un descenso del 48,1 %.
La tendencia a la baja continuó en los primeros nueve meses de 2026 con 11.586 vehículos entregados, cifra que equivale a una caída del 28 % frente al mismo periodo del año anterior. Estos números se distancian de los informes de la compañía presentados en octubre, donde atribuía a su fábrica de Texas una capacidad instalada superior a las 125.000 unidades anuales.
Costos de mercado, normativas e impacto en el catálogo de Tesla
El factor económico influyó directamente en la adopción del modelo por parte de los compradores. Según información del medio especializado Electrek, la versión más accesible disponible para pedidos se ubicaba el 6 de noviembre en 92.490 dólares. La cifra dista del precio base de 39.900 dólares planteado durante la presentación de 2019. A esto se sumaron contratiempos en materia de control de calidad, que derivaron en 11 campañas de revisión de seguridad en territorio estadounidense, así como limitaciones para su homologación en el extranjero debido a normativas de protección a peatones en Europa y la cancelación de su comercialización en Australia y Nueva Zelanda.
Analistas de la industria automotriz evaluaron la reorganización de la planta como una consecuencia previsible de las condiciones del mercado. Para Dan Ives, analista de la firma Yorkville Ives & Co., el desenlace «se veía venir» como resultado de los costos elevados y la debilidad en la demanda. En una línea similar, el inversor Gary Black calificó el desempeño del proyecto expresando: «Qué oportunidad perdida».
A pesar de los ajustes en la producción del Cybertruck, dentro del historial de productos de la empresa existen otros antecedentes de baja adopción comercial, como el sistema de tejas solares Solar Roof. En 2020, la compañía proyectaba alcanzar las 1.000 instalaciones semanales de ese producto. No obstante, la consultora energética Wood Mackenzie estimó que en 2022 el promedio real bordaba las 21 instalaciones a la semana, datos que la empresa objetó sin difundir cifras alternativas, antes de pausar su fabricación en agosto.





