El costo y las heridas que abren son algunos de los factores en contra, señala Rafael Simón Jiménez. En Venezuela se convirtieron en otra forma de enfrentamiento, acota Daniel Santolo. “Como no hay una reglamentación que impida que los candidatos se destruyan, el electorado termina alejándose”

La inminencia de las elecciones regionales y municipales pone en el tapete, de nuevo, el método para escoger a las candidatas y los candidatos. Cómo no, sobran voces que defienden las primarias para definir las opciones. Otros proponen las encuestas, y también, el consenso. En la contienda no solo las oposiciones recurren a las primarias; también lo hace el oficialismo.

¿Son las primarias la mejor opción? “Creo que lo razonable es colocar los métodos de selección de los candidatos en este orden: “1. Consenso 2. Encuestas y 3. Primarias”, explica Rafael Simón Jiménez, dirigente político, abogado, historiador y expresidente del CNE.

Rafael Simon Jimenez

Aunque “en teoría las primarias son la expresión más genuinas de la participación democrática porque implican consultar a los ciudadanos y traducir su voluntad en un resultado”, señala Jiménez, “en la experiencia histórica y sobre todo en la realidad actual venezolana se han mostrado contraproducentes por varias razones: 1. El costo de realización de las mismas 2. Las pugnas y heridas que se producen en el curso del proceso y que luego no permiten la cohesión en torno al candidato favorecido 3. La realidad actual, presidida por esa mezcla perversa de pobreza, extremo sufrimiento de la gente y crisis sanitarias, dificulta aún más la realización de este mecanismo, consumiendo recursos y esfuerzos de los que no se dispone, o que en todo caso se podrían utilizar en la campaña electoral”.

El politólogo y diputado Santolo indica que las primarias “son un mecanismo para dilucidar el liderazgo de uno u otro candidato”, pero en Venezuela se convirtieron en otra forma de enfrentamiento. Como no hay una reglamentación que impida que los candidatos se destruyan, el electorado termina alejándose. “Después de que realizas unas primarias en las que dices que tu adversario es lo peor del mundo, ¿ cómo es posible que pretendas llamar a votar por ese candidato? Es una cosa que no tiene parangón en ninguna parte del mundo”.

Todos los métodos son imperfectos, recuerda Rafael Simón Jiménez. “En el caso de las primarias su costo, su fase previa de confrontación y competencia electoral interna, y la manera como sea asumida en sus resultados por todos los sectores en pugna, colocan demasiadas dudas sobre que se trate del método más idóneo y pertinente, aún cuando en teoría luzca como la expresión más legítima de la democracia”, analiza.

Los candidatos que no tengan recursos, acota Santolo, y no tienen maquinaria ni poder de pago para publicidad en medios de comunicación, es imposible que conquisten las primarias ante adversarios con todos los recursos.

Sin embargo, el parlamentario precisa que con condiciones normales, con un reglamento claro, “podríamos pensar en primarias, pero en la situación actual no creo que las primarias sean un mecanismo que resuelva el problema; al contrario, terminan agravándolo”.

El consenso “es la máxima expresión del acuerdo político, inobjetable desde el punto de vista de su pertinencia”, defiende Jiménez. Mediante el consenso se puede lograr tener los mejores candidatos y eso “sería lo ideal”, alega por su parte Santolo.

Las encuestas funcionan “siempre y cuando se convenga en todos los aspectos previos a su realización (empresa a contratar, universo, pregunta, selección de la muestra, etc.), pues reflejan desde el punto de vista de sus resultados la inclinación de todo el universo electoral, y no solo de los comprometidos ( como se expresa en las primarias)”, detalla Jiménez.” Para que los estudios de opinión resuelvan el conflicto hay que resolver asuntos como quién los hace y quién los paga”, agrega Santolo.

Pero en este momento, ante “la indigencia política de la oposición, una oposición desmembrada, disminuida, sin recursos, plantearse ahora unas primarias en todos los estados del país sería una cosa descabellada”. Y agrega que, si esto es una dictadura como lo plantean algunos dirigentes políticos, y no hay condiciones para las elecciones regionales, “mucho menos va a haber condiciones para realizar unas primarias medianamente aceptables”.