Prosigue la lluvia de nombres que caen sobre el terreno de la política donde habitan los que pretenden convertirse en una alternativa a Nicolás Maduro. Mientras esto pasa, sigue gravitando la posibilidad de que surja un outsider que aglutine a los adversarios del PSUV y sus aliados

La clase política venezolana está desconectada de la gente y no endereza el camino. Sigue discutiendo temas que poco importan a la población e insisten en privilegiar un debate que termina siendo inútil para el trabajador, para el desempleado, el campesino, el estudiante, el profesional o el ama de casa.

Esta situación hace que aparezca sobre el manojo de posibilidades en el tablero político la figura de un outsider, que pudiera aglutinar los deseos de una población que desea un cambio en el país.

El más reciente estudio de opinión pública realizado por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (CEPyG Ucab) señaló que la mayoría de la población (72,5%) está a favor de que, la conducción del país haga un viraje que le permita mejorar su situación actual y tener mayor calidad de vida

Por otra parte, el estudio arroja que 37% de los consultados no se identifica ni con el Gobierno ni con la oposición. La cifra de esta minoría supera a quienes se manifiestan a favor de los adversarios de la administración Maduro, que son el 36,4%, y está aún más lejos de quienes manifiestan su apoyo a la gestión del oficialismo, que se ubican en el 25%.

Al hacer una abstracción matemática, se podría decir que esta “primera minoría” tendría en sus manos el poder para cambiarle el rumbo al país dejando de lado a las fuerzas políticas que hacen pulso en el país, pero los fenómenos sociales no se reducen a una operación de suma y resta.

Benigno Alarcón, analista político y profesor de la UCAB, ha señalado que el escenario político venezolano estaría servido para que emerja un outsider, “pero este no se divisa”.

“En este momento no existe una figura que se perfile para cumplir ese rol”, ha dicho el académico las veces que le hemos consultado sobre el tema.

Con plataforma es mejor

Al consultar sobre la posibilidad de la entrada en escena de un outsider a Félix Seijas, director de la firma Delphos, responsable del estudio de opinión al que hicimos referencia, el estadístico habla de varias características entre las que destaca la condición disruptiva de su discurso, que coloque lo colectivo por encima de lo individual y posea un plataforma creíble.

“Hay un elemento que para mi es el más importante: Tienen que tener algún tipo de plataforma si no es muy complicado, aunque no es imposible”, sentencia Seijas.

Al argumentar su afirmación explica, que el venezolano valora mucho las instituciones y señala que “lo típico es que, en los estudios cualitativos, ante la pregunta si considera necesario a los partidos políticos la gente responde: ‘Fundamentales’. Ante la pregunta si considera necesario al CNE, la respuesta es la misma”.

“Pero más delante se le pregunta… ¿Usted cree en el CNE? Y la respuesta es: ‘No’. La gente puede que no crea en los tipos que están ahí, pero sí cree en la institución”, sentencia Seijas.

-¿Cómo tiene que ser ese outsider?

-Primero tiene que ser alguien que venga a romper con todo, como era en los finales de los 90. Alguien que se identificara fuera del espectro que existía y que viniera a romper con todo.

En este momento rememora el escenario político de la última década del siglo pasado y recuerda que “cuando Irene Sáez se toma la fotografía con Copei perdió ese atributo y partir de ese momento pasa a ser Chávez el tipo que venía a romper con todo”.

Volviendo al tema de la necesidad de una plataforma que sustente al líder emergente, se remitió a ejemplo del pasado reciente y señaló: “Capriles fue ¡Capriles! en su momento, porque además de tener su propio liderazgo, ganó unas elecciones primarias organizadas por una plataforma seria, legítima. Juan Guaidó fue ¡Juan Guaidó! porque tenía algo legítimo, legal que lo sustentaba: Era diputado, Presidente de la Asamblea Nacional y tenía detrás a la Plataforma Unitaria, de otra forma no. Lorenzo Mendoza aparece en las encuestas y no tiene una plataforma política, pero tiene Polar”.

“Un outsider tiene que ser interpretado como alguien disruptivo, que pone lo colectivo por encima de los personal, que es la principal crítica que se le hace al estatus quo de la oposición”, sostiene Seijas.

Explica que lo recogido en sus estudios de campo apunta a que la gente percibe que cuando hay una disputa en la oposición “están peleando por ellos mismos, para ellos y no por el colectivo”.

Finalmente, comenta que “sin una plataforma que la gente sienta que hay algo serio detrás es complicado. Antes era más sencillo, llegaba Irene Sáez y tenía algo que la sustentaba: una alcaldía, una gestión y un partido propio. Eran otros tiempos. Hoy sentir que eso existe hace más complicado el escenario, pero no imposible”.

¿Qué va a pasar en la acera opositora? A estas alturas no lo sabemos porque no tenemos bolas de cristal. Andamos con pies planos, pisando tierra, mirando el escenario político, económico y social del país.

El juego sigue.