El Centro de África para el Control y la Prevención de Enfermedades (África CDC), el principal organismo de salud pública del continente, confirmó este viernes la detección de un nuevo brote del virus del Ébola en la remota provincia de Ituri, situada en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC). Hasta el momento de la emisión del comunicado oficial, las autoridades sanitarias han registrado un total de 246 casos sospechosos y 65 fallecimientos vinculados a esta enfermedad.
Según el informe técnico presentado por la institución, la concentración de los casos sospechosos y las muertes se localiza principalmente en las zonas sanitarias de Mongwalu y Rwampara. Ambas áreas presentan desafíos logísticos significativos debido a su aislamiento geográfico y a la persistente situación de inestabilidad que afecta a esa región del país, factores que históricamente dificultan las labores de vigilancia epidemiológica y contención de brotes.
El virus del Ébola es un patógeno altamente contagioso que se transmite al ser humano a través del contacto directo con fluidos corporales infectados, tales como la sangre, el vómito, la saliva o el semen, así como por el contacto con superficies y materiales contaminados con estos líquidos. Aunque la enfermedad que provoca es calificada como poco común, posee una alta tasa de letalidad, presentándose a menudo de forma grave y mortal si no se interviene a tiempo.
Contexto epidemiológico e intervenciones estándar
La República Democrática del Congo ha enfrentado múltiples brotes de ébola desde el descubrimiento del virus en el año 1976 cerca del río Ébola. La provincia de Ituri, junto con las vecinas provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, ya fue el escenario entre 2018 y 2020 de la décima epidemia del país, la cual es considerada la segunda más grave de la historia a nivel mundial.
Ante la confirmación de este tipo de emergencias sanitarias, los protocolos de respuesta del África CDC y el Ministerio de Salud de la RDC contemplan el despliegue inmediato de equipos de respuesta rápida para ejecutar las siguientes acciones de control:
- Rastreo de contactos: Identificación y seguimiento diario de todas las personas que estuvieron en contacto con los casos sospechosos y confirmados durante el periodo de incubación.
- Aislamiento y tratamiento: Fortalecimiento de las capacidades de los centros de tratamiento de ébola locales para ofrecer atención médica de apoyo y terapias con anticuerpos monoclonales autorizadas.
- Vacunación estratégica: Implementación de la estrategia de vacunación «en anillo», dirigida a los contactos directos y a los trabajadores de primera línea para frenar la cadena de transmisión.
- Entierros seguros y dignos: Manejo adecuado de los cuerpos de las víctimas para evitar los contagios durante los ritos fúnebres, un punto crítico en la propagación comunitaria del virus.
Las autoridades sanitarias africanas informaron que se mantienen en coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros socios internacionales para movilizar los recursos necesarios, asegurar el suministro de insumos médicos y reforzar los controles fronterizos internos con el fin de evitar la propagación del virus hacia centros urbanos de mayor densidad o países vecinos.
Con información de CNN





