Amigos, vecinos y defensores de derechos humanos se congregaron en la Iglesia Inmaculada Concepción y San José de El Recreo para asistir a una misa en memoria del preso político venezolano-uruguayo José Breijo, con la presencia de sus cenizas.
A tres meses de su fallecimiento, ocurrido mientras se encontraba bajo la figura de arresto domiciliario, los asistentes recordaron que el ciudadano de 71 años permaneció más de dos años privado de libertad en el centro penitenciario de Tocuyito. Durante la liturgia, los presentes elevaron sus oraciones por el descanso de Breijo y exigieron la libertad del resto de los detenidos por motivos políticos en el país.
El activista y coordinador del Frente Norte de Caracas, Carlos Julio Rojas, intervino durante la ceremonia para referirse a la trayectoria y a las condiciones en las que transcurrieron los últimos años de Breijo. Rojas expuso que la víctima enfrentó un deterioro progresivo en su estado de salud como consecuencia del tiempo que permaneció detenido.
En sus palabras, Breijo «era un anciano de 71 años quien fuera apresado injustamente y condenado a sufrir dos años y cuatro meses preso en Tocuyito recibiendo tratos crueles los cuales deterioraron su salud llevándolo a la muerte», según detalló el dirigente social durante la actividad litúrgica.
Asimismo, Rojas denunció las irregularidades que afectaron el entorno patrimonial del fallecido tras otorgársele la medida de casa por cárcel. El vocero señaló que, al momento de ser trasladado a su residencia, Breijo encontró el inmueble ocupado por un funcionario policial.
En relación con este hecho, Rojas afirmó que «para colmo cuando le dieron medida de arresto domiciliario encontró su casa invadida por uno de los policías que lo secuestró», calificando lo sucedido como una muestra del nivel de crueldad ejercido por parte del Gobierno de Nicolás Maduro y la administración interina de Delcy Rodríguez.
Impedimentos para la cremación y la denuncia de un patrón de abusos
La ceremonia religiosa permitió a familiares y allegados brindarle una despedida formal en la parroquia donde el ciudadano residió gran parte de su vida. Rojas explicó que existieron trabas administrativas y legales por parte de los organismos competentes que retrasaron el cumplimiento de los deseos finales del fallecido. De acuerdo con el representante del Frente Norte de Caracas, «hoy desde la parroquia El Recreo donde residió casi todas su vida le pudimos dar ese descanso eterno el cual impidieron por casi dos meses donde las autoridades no permitían la cremación de sus restos como era su última voluntad», añadiendo que su legado permanecerá entre quienes le conocieron.
En el desarrollo de sus declaraciones, el defensor de derechos humanos enfatizó que lo ocurrido con Breijo responde a una práctica sistemática por parte de las autoridades hacia los adultos mayores y los detenidos por causas políticas. Rojas argumentó que existe una constante desposesión de bienes contra los ciudadanos privados de libertad, declarando que se da una situación «sin olvidar a los presos políticos a quienes no solo nos arrebatan nuestra libertad sino les vacían las cuentas bancarias y se apoderan de sus bienes como si fuera un botín de guerra», concluyendo con la exigencia de que este tipo de hechos cese y que los responsables asuman las consecuencias legales.
El servicio religioso concluyó en un ambiente de recogimiento y solemnidad, donde los asistentes destacaron la calidez humana de Breijo durante sus años de vida. La concurrencia reflejó el impacto social de su caso en la comunidad local y el acompañamiento de sus allegados, expisioneros y miembros de la sociedad civil que se dieron cita en el templo parroquial.





