José Gregorio Díaz, de 59 años, murió tras sufrir un paro respiratorio mientras se encontraba privado de libertad en la cárcel 26 de Julio, ubicada en el estado Guárico. Su fallecimiento ocurre en un penal donde recientemente hemos denunciado brotes de fiebre, diarrea y vómitos, así como la ausencia de personal médico para atender a los reclusos enfermos.
A estas condiciones se suman las denuncias de alimentación deficiente, insalubridad y castigos físicos contra la población penitenciaria. Desde el
Desde OVP se advirtió que esta nueva muerte no puede quedar reducida a un diagnóstico médico. Es indispensable conocer qué ocurrió antes del paro respiratorio, si José Gregorio presentó síntomas previos, si recibió atención oportuna y qué actuaciones realizaron las autoridades penitenciarias para proteger su vida.
La cárcel 26 de Julio ya registra otros fallecimientos bajo custodia del régimen, entre ellos el de Carlos Eduardo Padilla, denunciado por OVP en agosto de este año. La reiteración de estos casos exige investigaciones independientes y respuestas concretas. Estar privado de libertad no significa quedar privado del derecho a la salud y a la vida.
La ONG exige al Ministerio para el Servicio Penitenciario, al Ministerio Público y a la Defensoría del Pueblo esclarecer las circunstancias de esta muerte y determinar si existieron omisiones en la atención médica que debió recibir José Gregorio Díaz.





