El periodismo en Venezuela atraviesa un punto de inflexión que exige revisar sus prácticas y principios fundamentales. Durante su intervención en una entrevista por el canal Venezolana de Televisión, el viceministro de Gestión Comunicacional, Gustavo Villapol, sostuvo que la efervescencia y la polarización vividas en el país generaron una cultura periodística que hoy requiere ser repensada. Según explicó, este contexto trajo consecuencias complejas para el oficio, por lo que el desafío actual consiste en mirar al futuro e integrar a todos los sectores de la comunicación para aportar al desarrollo nacional.
Superar las dinámicas del extremismo resulta crucial para que el ejercicio informativo recobre su esencia elemental. Villapol enfatizó que la profesión debe trascender las posturas extremas para centrarse en su función primaria, en un entorno donde el debate y las diferencias ideológicas deben canalizarse de forma natural y constructiva dentro de la sociedad.
En relación con el ecosistema digital, el funcionario advirtió sobre los riesgos asociados a la circulación masiva de datos sin verificación. Al caracterizar este entorno, señaló que la red suele presentar una caterva de hiperinformación sin fuentes, sin referentes éticos, sin barandas de lo que es correcto o de lo que es incorrecto, sin argumentos y sin categorías profesionales que garanticen a la audiencia la seriedad o la legitimidad de los contenidos recibidos.
El valor del rigor frente a las tecnologías emergentes
Ante este escenario, la labor de los profesionales de la comunicación se posiciona como un filtro indispensable para la sociedad. El periodista afirmó que el periodismo no ha muerto con la llegada de las plataformas digitales, sino que se transforma en el gran legitimador de las informaciones que circulan en la red, asumiendo un rol decisivo para verificar y validar los datos en medio del flujo informativo actual.
Asimismo, la automatización y el uso de herramientas tecnológicas en las redacciones plantean un debate de alcance global. Villapol detalló que gran parte de los contenidos que se difunden en internet no son de factura humana, citando ejemplos de cadenas internacionales donde los procesos de producción se han automatizado. Finalmente, remarcó que la construcción de bienestar desde la comunicación depende de la responsabilidad con la que se asume la información, toda vez que la confianza del público descansa en la credibilidad de las fuentes y emisores.





