Hay una guerrilla binacional que tiene una base social, expone Rocío San Miguel. No basta con un despliegue militar en la zona, señala el experto Andrei Serbin Pont. Llevar el caso a Naciones Unidas con apoyo de otros países latinoamericanos es la propuesta de Blanca Rosa Mármol

Oficiales venezolanos emboscados en su propio país (estado Apure) por grupos irregulares colombianos. Soldados secuestrados por guerrilleros de una disidencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) también en Apure. Desde el pasado 21 de marzo han ocurrido combates en el estado fronterizo, con unas 16 bajas reconocidas oficialmente, pero más de 20 según otras fuentes.

Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano, manifestó -en la primera semana de mayo- que la Fuerza Armada se enfrenta “a una guerrilla binacional, una guerrilla colombiana formada por disidencia de las FARC, pero ya tiene captados factores locales por el tiempo que se le ha permitido operar en la zona. Una guerrilla binacional es algo mucho más perverso, porque hay más conocimiento del territorio, hay una base social y es mucho más complejo el impacto de la guerra sobre la población civil; es la manera más ruda de efectos colaterales sobre la población civil”.

Colombia y Venezuela comparten una frontera de 2.200 kilómetros. Los gobiernos de ambos países rompieron relaciones en 2019. La presencia de grupos armados de todos los signos políticos e ideológicos es un hecho desde hace varias décadas. Las FARC se pacificaron después de un proceso de negociación con el presidente Juan Manuel Santos, con la mediación de Cuba y el apoyo, entre otros, de Venezuela. Algunos grupos decidieron romper con esa línea y mantenerse en armas.

La Fuerza Armada debe prepararse para un conflicto de baja intensidad que no se va a resolver rápido, precisa Andrei Serbin Pont, director de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (Cries). “No es un conflicto convencional con miles de muertos diarios. Es muy probable que esto se siga replicando y la Fuerza Armada tiene que ver cómo puede operar en esos contextos, de manera de ser eficiente contra un grupo que opera con esas tácticas guerrilleras; que lo pueda hacer de manera sustentable”.

Tanto Rocío San Miguel como Andrei Serbin Pont, advierten que los grupos armados colombianos tienen una base social en Venezuela. “Mientras esas regiones estén afectadas por el desempleo, la falta de posibilidades de ascenso económico, la falta de acceso a servicios básicos, estos grupos van a seguir proliferando”, enfatiza Serbin Pont, “porque por un muy bajo costo van a poder comprar voluntades de esa población”.

La revista Semana indicó la semana pasada que, la guerrilla supuestamente llama a la población a protestar contra las acciones militares en la zona. “De parte del décimo frente de las Farc les habla el camarada Anderson, invitando al pueblo para que salgan a las calles a protestar contra la represión (…) entonces los invitamos formal a dar la pelea”.

https://www.semana.com/nacion/articulo/disidencias-de-las-farc-se-le-rebelan-a-maduro-e-incitan-a-comunidades-a-protestar-tras-enfrentamientos-con-autoridades-venezolanas/202154/

Con lo que sucede en Apure “hay un replanteamiento muy claro de la soberanía en el país y del Estado, porque es imposible que quienes gobiernan estén tomando parte entre guerrilleros de diferentes bandos en un asunto que no es de nuestra incumbencia”, subraya Blanca Rosa Mármol, magistrada emérita. “A nosotros lo que nos corresponde, como venezolanos, es defender el territorio y defender la soberanía. Esa es una situación intolerable” que se debe llevar “a instancias internacionales”.

Mármol lamentó el costo en vidas de soldados y es partidaria de elevar el caso a Naciones Unidas -con apoyo de otros países de América- “porque esto se salió del control del Estado” como otras cosas, “porque la delincuencia está aquí correteando a la policía”. El problema atañe no solo a Colombia, evalúa. “Va a ser materia para Ecuador, Perú y Bolivia porque a todos les va a llegar”, afirma.

El mandatario Nicolás Maduro “debe asumir su responsabilidad, debe dejar de tomar partido por una gente que no tiene nada que ver con Venezuela y defender la soberanía venezolana y defender a nuestra Fuerza Armada”, subraya Mármol.

La parte militar, ilustra Andrei Serbin Pont, “es importante para lo inmediato, pero para el largo plazo esto requiere infraestructura, desarrollo social, inteligencia criminal que están ausentes en buena parte de Venezuela en general”.