Durante la segunda jornada de flexibilización muchas fueron las personas que acudieron a los bancos a retirar efectivo o realizar trámites

Horas de colas tuvieron que pasar los habitantes de la parroquia Sucre para ingresar a las agencias bancarias a retirar dinero en efectivo o resolver cualquier inconveniente en las oficinas de las entidades financieras durante la segunda jornada de flexibilización de la cuarentena.

Ya a las 7 de la mañana era larga la fila de personas que esperaba para entrar a la sucursal del Banco Mercantil pero, cumpliendo con el cronograma establecido por Sudeban, no fue hasta las 9 cuando comenzaron a atender a los usuarios en medio de dudas que el personal del banco se negó a responder entre la confusión del primer día de atención al público.

Dentro de la agencia solo se permitían cuatro personas y los protocolos de prevención eran respetados, pero puertas afuera la realidad era otra. Ni distanciamiento social ni protocolos sanitarios: Una cuadra de cola rodeada de vendedores ambulantes que corrían cada cierto tiempo con la llegada de policías entre la gran cantidad de personas que iba y venía.

En las colas las personas no tenían muy claro el cronograma bancario. “Este banco (Mercantil) abre otra vez el jueves para el segundo grupo, hoy atiende al primero”, explicaba un señor a un adulto mayor que preguntaba afuera de un banco Bicentenario que no abrió sus puertas pese a que el cronograma establece los martes y jueves como días de atención de esta entidad.

“No está fácil. Cierran a la una y no se ha movido la cola, muchas personas no van a poder entrar”, comentaba otra señora que esperaba bajo el intenso sol para cambiar su tarjeta de débito.

Otro usuario consiguió cerradas dos agencias a las que acudió antes de llegar a la de Catia, en la que casi perdía las esperanzas al ver larga fila al igual que muchos otros que luego de horas de espera se retiraban sin éxito. “Ya no creo que pueda entrar hoy, son las 10 de la mañana y mira esta cola”, expresaba con rostro cansado por la caminata en la búsqueda de una agencia operativa.

Imagen referencial de Catia durante la cuarentena. Foto: EFE

Horas por Bs 50 mil

Una de las principales críticas fue la cantidad de efectivo que otorgaban los bancos, pues en este caso solo se podían retirar Bs 50 mil por taquilla.

“Después de dos meses hacer toda esta cola por 50 mil bolívares nada más”, cuestionaba una joven en la misma cola mientras otro señor se resignaba a esperar para sacar el efectivo ya que en el tiempo de cuarentena no había podido acceder a los bolívares: “Al menos es algo, peor es nada. Tengo más de dos meses sin efectivo en mi cartera, ni para un pasaje”.

Imagen referencial de Catia durante la cuarentena.

La flexibilización

En las calles distintos comercios también subieron sus santamarías luego de más de dos meses cerrados. Con “la nueva normalidad” no era muy diferente la cantidad de personas transitaban por Catia, solo que ahora con más opciones.

En los negocios los tapabocas eran exigidos por el personal con el respectivo gel antibacterial o alcohol, pero muchos burlaban la norma una vez ingresaban a los comercios.

Los comerciantes también tenían claro el esquema 5×10. “Trabajamos toda esta semana y luego no trabajamos por 10 días”, decía un vendedor a otra persona mientras le mostraba sus productos.

Como es costumbre, las calles de Catia estaban abarrotadas de gente que corría contra reloj entre colas para comprar y la búsqueda de opciones para estirar su presupuesto.