Eduardo «Tata» Pérez y Luis «El Chino» Márquez conocen la playa Los Cocos desde hace años. Tanto así, que parece inconcebible hablar de playa Los Cocos sin aludir al «Tata».
«Quiero que alguien tenga la oportunidad de decirnos qué es lo que está sucediendo en el ecosistema, ya que estamos viendo un cambio muy radical. Ya habíamos vivido algo en el año 1999 con lo de la tragedia, porque bajó mucho lodo y cambió muchísimo el ecosistema. Ahora hemos vivido el terremoto y estamos viendo una anomalía, una cosa que en realidad yo nunca había visto. Tengo 40 años aproximadamente aquí en la playa y en realidad nunca había visto una tormenta, un mar de leva, un mar de fondo que haya hecho estragos como los de este momento», explica Pérez.
Para Márquez, todo se resume en que el mar cambió tras los sismos. «No sé si es que la tierra se hundió más o el mar se vino más hacia la hacia la playa. A raíz de eso ha estado socavando más el mar, y ha hecho huecos que que ven ahí. Yo siempre estoy aquí y eso ha pasado ya dos veces: la primera vez, cuando ocurrió el terremoto, porque la noche siguiente empezó a socavar. Y ahora nuevamente volvió a socavar y tumbó las dos palmeras más grandes que están aquí en la playa Los Cocos».
El surf es el deporte estrella en estos predios. Hay fundaciones e instructores, como el mismo «Tata», que se dedican a enseñar el arte de las olas.


Ambos duermen en la orilla de la playa debido a la crisis causada por los terremotos. «Como estamos aquí, he estado observando que todos los días, no sé si es parte del temblor o es que está sucediendo algo debajo de la tierra, estamos sintiendo las vibraciones que están todos los días constantemente en la arena. Una cosa que no es no es normal. Me llama la atención muchísimo», describe Pérez. Como lo refiere, sus noches son de preocupación.
Los Cocos, al igual que todas las playas de La Guaira, está cerrada por instrucciones de las autoridades. «Hay algunos resabiados que se echan un bañito y gracias a Dios estamos acá y los sacamos, pero ellos mismos también se dan cuenta de que está pasando algo raro en la playa, porque llegan aquí y dicen, ¿qué está pasando?». ¿Erosión? ¿La misma licuefacción que derrumbó los edificios de la Misión Vivienda y las estructuras privadas? En todo caso, esperan que la ciencia y las autoridades puedan dar respuesta a las preguntas.





