Sobre la mesa de negociación está el último tramo de ese plan: un aumento de 188.000 barriles diarios (bd) —idéntico al de los últimos cuatro meses— con el que se completaría el desmantelamiento de una reducción conjunta de 1,65 millones de barriles diarios (mbd).
Según los observadores del mercado, se prevé que, tras avalar mañana esa subida, la alianza mantenga congelado el nivel oficial de sus suministros durante el último trimestre del año.
En cualquier caso, las actuales cuotas de producción rigen de facto solo sobre el papel, dadas las graves perturbaciones en el suministro de crudo a los mercados internacionales de miembros clave de la OPEP+ —como Arabia Saudí, Irán, Irak y Kuwait— provocadas por la guerra desatada a fines de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
A ello se añade una caída de la producción rusa debido a los ataques contra infraestructuras petrolíferas con los que Ucrania busca limitar las agresiones de Moscú.
La reanudación de los enfrentamientos entre EE.UU. e Irán a principios de julio, sumada a las persistentes interrupciones del tráfico de buques petroleros en vías marítimas clave como el estrecho de Ormuz y el mar Rojo, ha impulsado un encarecimiento mensual del ‘oro negro’ superior al 20 %.
El barril de crudo Brent terminó al alza la sesión del pasado viernes al cotizar a 90,12 dólares, 1,09 dólares más que el jueves, tras haber iniciado el mes en torno a los 72 dólares.





