El es un joven que reflexiona sobre el cambio que significa perder a alguien querido, cercano y tratar de rescatar su cuerpo para darle una sepultura digna: «Hoy veo que lo material no vale nada. Antes no lo veía así».
Es un conductor de moto en Ridery. Hace dos semanas conversamos mientras yo era su cliente y me contó que tuvo que bajar el mismo día de los terremotos que se convirtieron en tragedia y le tocó sacar, cavando con sus manos y lo que conseguía a su prima de los escombros.
Cuenta que rescató muchos cuerpos y en las primeras de cambio no sabía que ya había sacado a su prima, hasta consiguió con vida a su pareja y allí cayó en cuenta que ya la había encontrado, pero sin vida. A un mes de su rescate su pareja no sabe que su novia falleció. Se encuentra todavía en recuperación del estado crítico en que la sacaron de los escombros. Por eso obviamos su nombre en esta nota.
«Yo bajé el mismo 24 en la noche porque me enteré que mi prima estaba allá. Bajamos mi primo y yo y al llegar vimos el edificio se había derrumbado por completo», cuenta llamémoslo Joaquín, cuando terminamos el servicio y me dice que no tiene problemas en compartir su historia.
– ¿A qué zona fueron?
– A Tanaguarena. Justamente detrás del del Club Caraballeda.
– ¿Cuánto tiempo estuvieron allí?
– Tres días nada más. Porque toda la noche intentamos sacar a mi prima, o sea, dar con ella porque en realidad no sabíamos dónde, o en qué parte del edificio estaba. Dimos con ella alrededor del 25 como a las 9:30 o 10 de la mañana. Dimos con ella sin saberlo porque realmente sacábamos muchos cuerpos y los poníamos en la calle.
– ¿En qué momento te percataste de que de que sí era tu prima?
– Cuando estábamos sacando a la pareja de ella que gracias a Dios estaba con vida. Grave pero con vida. Ella preguntó por ella y fue que yo le dije que si estaba viva y me dijo: «Sí, ella está aquí». Y ahí fue donde el compañero que estaba con nosotros me dijo «identifica los cuerpos otra vez». Y yo le dije que ya lo había hecho y le repetí que «yo los cargué y los puse allá». «Identifica nuevamente», insistió y así fue que lo comprobé.
– ¿Cómo te percataste que era?
– Gracias a dos que tenía ella. Uno en la parte del brazo subiendo hacia el hombro que decía: «Vive la vida», y el otro en el antebrazo que decía «Gabriel», mi nombre.
– ¿Qué enseñanza te deja esta esta experiencia?
– De todo un poco. Yo realmente pensaba que lo material era lo más importante. Ella también pensaba igual que yo. Disfrutábamos. Ella disfrutaba mucho de las fiestas, joder, para allá. Pero con esto me da mucha enseñanza de que lo material no te ayuda en nada. Porque tenían dinero, tenían muchas personas buscándolos, ¿para qué? Al fin y al cabo no se llevó nada, el edificio todo lo que costó, nada.
– ¿Cómo hicieron el trabajo de rescate?
– Realmente a mano limpia. A pulso. Más nada, a mano y ya. Sacamos el cuerpo, los cuerpos de las personas que sacamos y yo me dirigí a todos los centros en La Guaira para una camioneta para trasladar a mi prima a Caracas a la morgue y nadie quería acercarse a Tanaguarena, porque primero decían que era la zona más lejos, que iban a perder tiempo yéndose para allá cuando habían otras personas más cerca.
Joaquín reflexiona sobre esa situación y su cara refleja el dolor de la pérdida, pero también la conciencia de lo que pasaba: «Yo entiendo y lo entendí allí. En realidad estaban buscando vivos, personas vivas. Es entendible, pero igual aunque así sea, yo pensaba buscar una camioneta para subir y trasladar a mi prima.
– ¿A cuántas personas lograste sacar con vida?
– Sacamos tres personas, gracias a Dios. Los demás, fueron alrededor de 25 o 26 personas fallecidas.





