Las evidencias recogidas sobre el terreno tras el ataque señalan el uso de productos químicos tóxicos

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) confirmó este martes, que “existen motivos razonables” para creer que un cilindro de cloro industrial recuperado de un incidente el 1 de octubre de 2016 en la provincia de Hama, en el norte de Siria, fue parte de un ataque con armas químicas contra la población.

Según los expertos de la misión de investigación (FFM), las evidencias recogidas sobre el terreno tras el ataque señalan el uso de productos químicos tóxicos como arma en Kafr Zeita, un incidente que -según denunciaron fuentes abiertas- involucró dos “barriles” de cilindros de cloro industrial que contenían gas tóxico cerca de un hospital de campaña.

No está claro si hubo fallecimientos a causa del ataque, pero la OPAQ señala que “aproximadamente 20 personas sufrieron asfixia y dificultades para respirar”.

El equipo del FFM recogió información sobre lo ocurrido a través de diferentes fuentes, incluidas entrevistas con testigos y evidencias digitales, y obtuvo uno de los cilindros de cloro industrial recuperados del lugar del incidente.

“Se observó que el cilindro industrial tenía grabadas marcas que decían ‘CL2’, la fórmula molecular del cloro gaseoso. Se realizaron análisis químicos fuera del sitio por laboratorios independientes (…), un estudio mecánico y simulaciones digitales para evaluar el daño visible en el cilindro”, señaló la OPAQ.

La investigación permitió al FFM vincular el cilindro con el incidente de Kafr Zeita y concluyó que “se rompió como resultado de una fuerza mecánica y liberó una sustancia irritante tóxica que afecta al sistema respiratorio y las membranas mucosas”.

El FFM se creó en 2014 tras las persistentes denuncias de uso de armas químicas en Siria, aunque solo tiene el mandato continuo de determinar si se han usado productos químicos tóxicos para fines hostiles en el país árabe, pero esto no incluye identificar quién es responsable de esos presuntos ataques químicos.

Desde su creación, el FFM ha determinado varias veces el uso de cloro o sarín como arma química en varios ataques en Siria, pero no fue hasta 2018 cuando se autorizó la creación del Equipo de Investigación e Identificación (IIT) en la OPAQ para identificar a los responsables de su uso.

El ITT señaló el año pasado al régimen de Bashar al Asad por utilizar gas sarín y cloro como arma química en varios ataques contra la población civil en 2017 y 2018 en las provincias de Idlib y Hama, lo que llevó a la Conferencia de Estados Parte -órgano principal y plenario de la OPAQ- a suspender a Siria de sus derechos y privilegios en la organización el pasado abril.

Esa decisión estuvo copatrocinada por 46 Estados miembros, incluidos Reino Unido, Francia, Estados Unidos y España, pero se adoptó con el voto en contra de Rusia, China e Irán.