A pesar de que el expresidente estadounidense Donald Trump no ha emitido un respaldo explícito a favor de Flávio Bolsonaro, la administración de Washington ha mantenido una postura de presión directa contra el gobierno de Brasilia mediante el uso de aranceles y sanciones económicas.
Esta tensión diplomática y comercial se ha intensificado de manera sostenida desde que Jair Bolsonaro, padre del candidato y aliado político del líder estadounidense, enfrentó procesos judiciales en su país por cargos vinculados a presuntos intentos de golpe de Estado.
En el plano político interno, la influencia de la narrativa exterior se ha hecho patente en las concentraciones de campaña. Durante los mítines de Flávio Bolsonaro, diversos simpatizantes han incorporado banderas de Estados Unidos e imágenes del propio Trump como parte de su simbología partidista, evidenciando el alineamiento ideológico de los sectores conservadores brasileños con la agenda de la derecha norteamericana.





