La Asociación Europea de Fabricantes Automovilísticos (ACEA) y la plataforma sectorial Aluminio Europeo reclamaron a la Comisión Europea que incluya el aluminio bajo en carbono en el futuro marco regulador de emisiones de CO2 para vehículos en la Unión Europea. Son sectores que no funcionan de manera independiente, justificaron las organizaciones en un comunicado.
Las dos organizaciones, que sostienen más de 14,5 millones de empleos en la Unión Europea, reclamaron ampliar el mecanismo compensatorio previsto en el reglamento europeo de CO2 para vehículos ligeros con el fin de incluir materiales bajos en carbono como el aluminio, junto al acero.
Actualmente, la propuesta europea prevé que el acero bajo en carbono -pero no el aluminio- pueda contabilizarse dentro del mecanismo compensatorio asociado al reglamento de emisiones para incentivar el uso de materiales más limpios en la fabricación de vehículos.


«El aluminio es un material clave para reducir el peso de los vehículos» y acelerar la descarbonización, señalaron ambas entidades. Alertaron que excluirlo del marco regulador generaría incoherencias con otras normativas comunitarias ya en preparación o aplicación.
Ambas entidades defienden que tanto el acero como el aluminio son materiales clave utilizados en la fabricación de vehículos y siempre han recibido un tratamiento conjunto en la legislación de la UE, por lo que entienden que el reglamento sobre CO2 «no debería ser una excepción».
ACEA y Aluminio Europeo también pidieron adelantar la entrada en vigor de ese mecanismo compensatorio para materiales bajos en carbono, inicialmente prevista para 2035, de modo que se aplique inmediatamente tras la revisión de la legislación.
Además, reclamaron que Bruselas defina antes de finales de 2027 qué se considerará oficialmente «aluminio bajo en carbono» dentro del reglamento europeo sobre diseño ecológico de productos sostenibles. Sin una definición clara, insistieron, será difícil fijar objetivos creíbles.





