A cinco años del tiroteo de Ferguson, recordamos paso a paso los hechos

El abogado fiscal Robert P. McCulloch del condado de San Luis, Missouri, dijo que el gran jurado había dictaminado que Darren Wilson, autor del disparo no sería imputado por abrir fuego en contra de la víctima, Michael Brown

Michael Brown, de 18 años de edad, caminaba por Canfield Drive junto con un amigos, era el nueve de agosto de 2014. La calle, de dos carriles, en un suburbio en St. Louis de Ferguson, Missouri, en EEUU fuel el escenario del encuentro entre el joven afroamericano junto a sus amigos y un oficial de la policía quien les pedió que usaran la acera. 

Intercambiaron palabras y discutieron, aquel oficial respondía al nombre de Darren Wilson y se enfrentó a Brown desenfundando su pistola y abriendo fuego en contra del muchacho que estaba desarmado. 

Brown cayó al suelo y su cuerpo ensangrentado yació durante cuatros horas bajo el calor del verano. 

Luego llegó el 10 de agosto de 2014, con una vigilia a la luz de las velas cientos de personas que protestaban por la muerte de Brown. Luego, cambió el escenario, ventanas de carros rotas y cristales en el asfalto, saqueos a tiendas. Lo que empezó como una protesta pacifica había concluido en disturbios.

Algunos manifestantes se enfrentaron a la policía burlándose y a pocas cuadras del lugar donde Wilson asesinó a Brown, una tienda ardía en llamas. 

11 de agosto de 2014:

El FBI abrió una investigación acerca de la muerte de Brown y dos testigos aseguraron a los miembros de la prensa que cuando Wilson disparó sobre Brown, el muchacho había levantado las manos, esa misma noche se apostó en las calles de en Ferguson un grupo de manifestante contra el que los cuerpos antimotines arremetieron con gases lacrimógenos. 

14 de agosto de 2014:

La Patrulla de Carreteras del Estado de Missouri llegó a la ciudad y tomó el control de la seguridad. Antes de la llegada de los organismos estadales circularon, en prensa y redes, imágenes de oficiales equipados con chalecos antibalas, vehículos blindados y rifles de asalto apuntando a los manifestantes. 

17 de agosto de 2014:

El gobernador del estado de Missouri, Jay Nixon, declaró toque de queda en la ciudad, y permitió la entrada de la Guardia Nacional. 

Septiembre de 2014:

Eric Holder, fiscal general de Estados Unidos, abrió una investigación federal contra el departamento de policía para examinar si los agentes habían actuado con discriminación racial o empleado fuerza excesiva.

Noviembre de 2014:

En la rueda de prensa en Ferguson, el fiscal del condado de San Luis, Missouri, Robert P. McCulloch informó que el jurado, conformado por cinco mujeres y siete hombres, tres afrodescendientes y nueve anglosajones, escucharon más de 70 horas de declaraciones de 60 testigos, incluyendo los médicos forenses que realizaron tres autopsias al cuerpo de Brown.

Luego de las declaraciones, el jurado vio la posibilidad de acusar a Wilson de cinco delitos, que iban desde asesinato en primer grado hasta ataque involuntario, que implican una condena entre siete y 20 años de cárcel.

Luego, el gran jurado del condado investigó los eventos relacionados con la muerte de Brown y, a través de una rueda de prensa, el fiscal McCulloch, dijo que el jurado dictaminó que Darren Wilson no sería imputado. 

El jurado no vio razones para procesar al agente, quien quedó en libertad sin cargos, la decisión desembocó una nueva oleada de violencia en la ciudad de Missouri de la que los medios locales reportaron cuatro heridos por disparos de bala.

Después de una licencia retribuida desde el tiroteo, Darren Wilson presentó su renuncia al departamento de policía de Ferguson, considerada por la opinión pública como un crimen de odio y sin castigo. Fue el final de un capítulo de odio racial que marcó una importante huella en la administración de Barack Obama, el primer presidente afroamericano de EEUU quien afirmó que la decisión “no gustará a muchos, pero es la ley y hay que respetarla”.