Los cañicultores explican que financiaron de su bolsillo la siembra de caña y alertaron que la zafra corre peligro debido a la escasez de gasoil. Fedeagro solicita que no se importen los alimentos que se están produciendo en el país

En la taza de café de cada mañana hay un conflicto. También lo hay en la arepa. Si se les pregunta a los gremios agrícolas venezolanos, afirmarán que ese café viene de otro país y afecta a los caficultores venezolanos; que el azúcar se trajo de Brasil casi regalada mientras que los cañicultores nacionales han mantenido el cultivo en condiciones adversas y sin financiamiento; que se está importando maíz aunque los silos están llenos de maíz nacional.

Los productores de maíz de Venezuela deben producir en condiciones adversas, sin combustibles, sin fertilizantes, sin electricidad, resumió el presidente de Fedeagro, Aquiles Hopkins. “En cambio, el Estado permite la importación de maíz sin aranceles, contrastó. “Tenemos que competir con los productores de maíz” de países como Brasil, con los líderes del mundo, en condiciones muy precarias.

La zafra de caña de azúcar 2020-2021 corre peligro debido a la escasez de gasoil, alertaron los directivos de Fesoca, este miércoles 13 de enero, durante una rueda de prensa en Caracas. El presidente de Fesoca, José Ricardo Álvarez, explicó que los cañicultores pusieron de su bolsillo los recursos necesarios para la siembra y para resolver los insumos, y temen perder la inversión que hicieron. “Estamos muy esperanzados” porque lograron sembrar 50 mil hectáreas, con la meta de llegar a 70 toneladas por hectárea, pero eso “está en veremos”.

Esto no puede esperar, reiteraron, porque “en tres meses se acabó la zafra”. Oscar Contreras, presidente de Soca-Portuguesa, solicitó obtener gasoil por vía de la ayuda humanitaria, de ser necesario. Hasta este miércoles habían perdido 20 días de molienda, lo que implica el retraso de 200 mil toneladas de caña.

La importación de algunos alimentos ha sido calificada por los productores como competencia desleal. Por ejemplo, no se oponen a la importación de azúcar, pero sí rechazan que se traiga en plena zafra y ya refinada. No es que no entren los rubros, aclaró Hopkins; es cuándo y cómo ingresan. “Lo que no podemos producir es lo que debemos importar”.

Unas 500 mil familias dependen de la actividad agrícola, calculó el presidente de Fedeagro. Esta es la primera actividad económica en 17 estados del país, precisó Hopkins, quien de nuevo demandó que se privilegie la producción nacional.

En el caso de los centrales azucareros, puntualizó Álvarez, solo se tienen datos de los cuatro privados que molieron en la zafra pasada, porque de los públicos “no volvimos a tener ningún tipo de información” y ni siquiera se sabe si están operativos.

Con la zafra de 2019-2020 (2,1 millones de toneladas de las 2,6 millones previstas) se pudo satisfacer 25% a 30% de la demanda nacional, demanda que cayó a la mitad por la pérdida del poder adquisitivo. “Es de las moliendas más bajas en 60 años”.

Promovemos la actividad azucarera nacional o promovemos la importación de azúcar, planteó Hopkins. Parece que “estamos apoyando el colapso de la industria nacional, y eso no puede ser”.

Pero más allá de las vicisitudes que sortean los productores, la autoridad de Fedeagro no dudó en calificar de tragedia el hecho de que los venezolanos estén consumiendo 40% de lo que deberían consumir, y que la mitad sea de producción nacional.