El Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) considera necesario que se lleve a cabo una reforma de la ley del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IFGTF) debido a que, en muchos casos, el gravamen no debería ser aplicado, como las compras de productos de primera necesidad.
«Creemos que (el instrumento) debe ser susceptible de una reforma general debido a que en el fondo ahí hay muchos conceptos que hoy en día ya no se consideran, ni son por las mismas prácticas habituales del ciudadano y del comercio, grandes transacciones financieras, como comprar en un supermercado, productos, comprar en una farmacia, algún servicio pequeño que se requiera: Eso no es una gran trasacción financiera», señaló el presidente de la institución, José Gregorio Rodríguez.
Detalló que aunque se entiende que otro factor «de mayor impacto» para aplicar este tributo ha sido la intención de frenar el uso de divisas en la economía nacional y apalancar el uso del bolívar «para que puedas utilizarla y apalancar el desarrollo. Es decir, se tiene bancarizado una cantidad de recursos en dólares en el sistema financiero nacional, pero tienes en el ecosistemacomercial y empresarial venezolano, una masa mucho más importante que puede ser el doble o el triple de lo que tengas bancarizado y la gente no bancariza esas divisas, adminsitrándolas de manera personal, porque tienen un 3% de impuesto».
«Nosotros creemos que tarde o temprano esa discusión va a venir, más que por oír al Consecomercio, por una realidad económica: ¿O es una gran transacción financiera cuando una madre de familia va con un billete de 20 dólares a un supermercado, a una bodega o a un kiosco a comprar una harina, un aceite o un arroz? Eso no es una gran transacción financiera», puntualizó durante un encuentro con los medios.
Frente a este panorama, Rodríguez indicó que lo que se observa en la calle actualmente es que aún se está aplicando el cobro del IGTF para muchas transacciones «en los registros de trazabilidad se puede observar que las operaciones en bolívares tienen un porcentaje del 90%, 96% o 97% frente a otros métodos de pago, porque es lo que registran los puntos de venta, pero hay muchos movimientos por fuera de esos registros.
Bajo este orden de ideas, el presidente de Consecomercio se pregunta: «¿Por qué no buscamos en una economía que ya viene dando signos (de recuperación), y que fue lo que ayudó también al abastecimiento, a la normalización. ¿Por qué hacer de esa práctica una legislación mucho más acorde que tenga como norte al término de una ruta que no es corta, la recuperación del bolívar a través del apalancamiento en otra moneda en una primera fase?», con esta aplicación, estima que se puede lograr un sistema en el que se puedan generar préstamos «en esas monedas, puedas pagar en esas monedas para que tengas cero impacto en la inflación en el diferencial cambiario».
Con ello, prosiguió, será posible impulsar el crecimiento en áreas como la agroindustria, como la prestación de servicios petroleros, prestación de servicios profesionales, las exportaciones y eso «puede ayudar a motorizar mucho más la economía«.
Estimular las industrias con la despenalización del IGTF
Rodríguez precisó que si bien no se tiene un indicador preciso del impacto del IGTF en la actividad económica, el sector empresarial venezolano tiene presente que al despenalizar este impuesto se puede estimular la producción nacional: «Sí podemos decir que si usted desmonta todo ese sistema de penalizaciones por la movilización, el retiro, la utilización de esa moneda, indudablemente vas a incrementar el uso de esa moneda, pero si ese dinero que vas a despenalizar lo utilizas solo para estimular la industria farmacéutica, la agroalimentaria, la prestación de los servicios turístico, de los servicios petroleros y a su vez eso genera nuevas oportunidades, puedes en un momento determinado también ir fortaleciendo la productividad, que va a ser el soporte de la recuperación de tu moneda».
Aclaró que esto no ocurrirá en el corto plazo «y vemos en muchos casos, que es muy probable que la mayoría de nuestros gobernantes no quieran sembrar para que otros cosechen, sino que a veces se quiere sembrar para cosechar productos propios y este es un país que hay que pensarlo a largo plazo, es un país lleno de oportunidades, se están comenzando a tomar decisiones importantes, coherentes, pero también tenemos que visualizarlo a los próximos 50 años y no a los próximos dos o tres años»





