El sector agrícola venezolano opera bajo un escenario de alta incertidumbre de cara al ciclo de cosecha de maíz proyectado para los meses de octubre y noviembre de 2026. Saúl Elías López, presidente de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos (Sviaa), advirtió que la situación climática actual y las condiciones operativas del mercado generan dudas sobre la superficie total que logrará consolidarse este año.
Durante una entrevista en el programa 2+2 de Unión Radio, López repasó el balance del ciclo anterior, detallando que durante el año 2025 la producción nacional logró cubrir el 50% de la demanda interna. En ese periodo se alcanzaron a sembrar unas 305 mil hectáreas, de las cuales el 65% se destinó al maíz blanco y el 35% restante al maíz amarillo. Sin embargo, la previsión de etapas de sequía más prolongadas amenaza con reducir estos números en el ciclo actual.
Incremento de importaciones y presión en los precios
La brecha en el consumo interno ha venido siendo subsanada mediante la compra de materia prima en el mercado exterior. El representante gremial informó que durante los primeros meses de 2026 ha ingresado al territorio nacional un volumen considerable de toneladas de maíz procedentes de Brasil y Argentina, una tendencia que se proyecta al alza para los próximos meses.
Esta dinámica comercial influye directamente en las decisiones de planificación en el campo: «Con estas importaciones se está cubriendo el 50% de la demanda del país (…) la expectativa del productor es que se pueda seguir importando y que va a afectar el precio, si le sumamos la incertidumbre climática sabemos ya de muchos que tenían expectativas de sembrar 400 hectáreas y van a preferir sembrar la mitad, porque hay mucha incertidumbre en este momento», explicó López.
Ante las vulnerabilidades del sector productivo, la Sociedad de Ingenieros Agrónomos reiteró la urgencia de dotar al campo con herramientas tecnológicas avanzadas y un marco de protección económica para los trabajadores de la tierra. López hizo especial énfasis en que, bajo las condiciones actuales, el productor local asume la totalidad de los riesgos financieros y operativos ante cualquier eventualidad o pérdida de la cosecha.
«Es importante también que dentro de las inversiones se mejore la red hidrometeorológica para darle a los productores modelos predictivos cercanos a su finca», añadió el experto.
El gremio concluyó señalando que, más allá de la contingencia inmediata de este año, resulta indispensable romper con la improvisación e iniciar el diseño de planes de productividad nacional con al menos un año de antelación, permitiendo así una estabilización estructural del circuito del maíz en el país.





