El estado Anzoátegui acelera el paso para convertirse en el nuevo epicentro agroproductivo de Venezuela. La región oriental, históricamente vinculada a la actividad petrolera, vive una transformación económica gracias a su incorporación a la cosecha cerealera del ciclo invierno 2026, un crecimiento exponencial en la ganadería y el auge en la siembra de hortalizas y leguminosas como pimentón, maní, tomate y cebolla.
Este despliegue en el campo se apoya en una ventaja estratégica clave: una red de conectividad que enlaza por tierra a Anzoátegui con Bolívar y Monagas, respaldada por una infraestructura logística de puertos secos, marítimos y fluviales. Con más de 200.000 hectáreas de suelos catalogados como altamente cultivables, el estado se perfila como un actor determinante para el abastecimiento del país.
El impulso definitivo a esta expansión se concretó con una entrega masiva de títulos de tierras. En nombre de la presidenta Delcy Rodríguez, los productores locales recibieron 398 instrumentos agrarios. La medida formó parte de un despliegue regional más amplio liderado por el ministro para la Agricultura Productiva y Tierras, Vladimir Padrino López, quien junto al gobernador Luis Marcano otorgó otros 963 documentos en Bolívar, Delta Amacuro, Monagas, Sucre y Nueva Esparta, regularizando de golpe 62.788 hectáreas en todo el oriente venezolano.
Durante el acto, el ministro Padrino López destacó que el objetivo central es dinamizar la economía desde las bases del campo, afirmando que «ver estas tierras producir nos confirma que el único camino es apoyar a quienes las siembran para fomentar la soberanía agroalimentaria de Venezuela y hacer una verdadera justicia social». El titular de la cartera agrícola cerró la jornada con un claro respaldo al movimiento campesino bajo la histórica consigna de que «la tierra es de quien la trabaja».





