Agricultores piden al Ejecutivo venezolano que se restrinjan las importaciones de arroz, alegando que en lo que va de año presuntamente han ingresado al país más de 300.000 toneladas del cereal a través de la importación, lo que ha perjudicado la colocación de la producción nacional en plena etapa de cosecha del ciclo 2025-2026. Asimismo, reclaman que las industrias y empaquetadoras respeten los precios acordados.
Por medio de un comunicado de prensa compartido este martes, 9 de junio, la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro) denundió que las industrias y empresas empaquetadoras limitaron la recepción de las cosechas de arroz y «algunas solo aceptan el volumen equivalente al monto de los agro insumos vendidos a los agricultores a cuenta de la cosecha».
Además, indicaron que estas empresas también redujeron en 35% el precio acordado con el Ministerio de Agricultura y Tierras para la recepción del cereal, establecido en 0.40$/kg y 0.30Kg/ha: «Con los precios que pagan a los agricultores venezolanos (especialmente los empaquetadores) iniciaron una guerra de precios al detal que distorsiona toda la cadena de valor en perjuicio de la producción nacional».
Bajo este orden de ideas, el gremio señaló que no es la primera vez que las importaciones en época de cosecha perjudican al rubro, añadiendo que esto también ha afectado a los sectores del maíz y el azúcar.
«Las instituciones públicas del Estado han sido alertadas de esta situación; no obstante, continúan permitiendo las importaciones sin realizar un balance producción-consumo, ni correlacionando la estacionalidad de los ciclos productivos con la época de realizarlas para determinar el quantum a importar», asevera el documento.
«El arroz paddy es 22,5% más caro que el producto nacional»
Precisaron que el precio internacional del arroz paddy (FOB Golfo), se ha mantenido en las últimas semanas alrededor de 280 dólares por tonelada ($/t): «Este precio, convertido en precio CIF Puerto Cabello, nacionalizado, con pago de impuestos y aranceles y puesto en planta de la industria, alcanza en promedio 490 $/t, un 22,5% más caro que el producto nacional, considerando su valor en 0,40 $/kg. No obstante, las exoneraciones impositivas a las importaciones, las desvalorizan conspirando contra la producción interna».
Además, Fedeagro refirió que el costo de producción de una hectárea de arroz en el actual ciclo de siembra, promedia 2.000 dólares/hectárea. Este es un costo, detallan, que apenas se cubre con una productividad de 5.000 Kg/ha y el precio a nivel del agricultor acordado por el Ministerio de Agricultura y Tierras, junto a la industria, de 40 centavos de dólar por kilo (productividad solo alcanzada por un pequeño número de agricultores).
Una contradicción: Castigar al agricultor para beneficiar al externo
Ante esta situación, reclamaron que resulta contradictorio «desde todo punto de vista» que el país opte por «castigar al agricultor nacional, beneficiando a los agricultores de los países exportadores que disponen de subsidios y ayudas internas, no otorgadas a los agricultores venezolanos».
Igualmente, aclararon que los productores de arroz venezolanos «vienen, desde hace cuatro años, recuperando los volúmenes de producción alcanzados a inicios la primera década de este siglo», acalrando que esta recuperación se ha dado a pesar de «la falta de estímulos para la producción, las dificultades ocasionadas por el cambio climático, la escasez de combustible, las restricciones crediticias, el ataque de plagas y enfermedades, los continuos cortes de electricidad que afectan el regadío propio de este cultivo, la relación bolívar-dólar y la competencia desleal de las importaciones exoneradas de impuestos y de cargas arancelarias».
De cara a este escenario, los producuctores agrícolas reiteraron el llamado al Ejecutivo Nacional para que restrinjan las importaciones, «a fin de no crear una sobre oferta en ningún momento del año y evitar las distorsiones en la comercialización del circuito arrocero».
Igualmente, «es importante que los procesadores (industriales y empaquetadores) se comprometan a recibir la producción interna al precio acordado con el Ministerio de Agricultura y Tierras, alivien el congestionamiento en los sitios habituales de recepción y permitan a los agricultores cumplir con sus obligaciones financieras y las relativas a sus gastos familiares y del hogar».





