Expertos insisten el la necesidad de ampliar estudios de microzonificación en La Guaira y el resto del país, así como hacer ajustes en parámetros de la norma de construcción a fin de determinar las medidas a tomar en cuanto a la recosntrucción de las zonas afectadas tras los terremotos del pasado 24 de junio.
Dichas conclusiones se derivaron de la conferencia «Lecciones para la reconstrucción», organizada por la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat Venezuela (ANIH), donde el ingeniero civil y geólogo Francisco Pinto señaló, en coherencia con otros expertos del área, que la ciudad de Caracas cuenta con una de las mejores microzonificaciones del mundo. A pesar de ello, el estado La Guaira no ha contado con la misma suerte, por lo que se requiere profundizar en las evaluaciones del territorio para evitar desastres futuros.
No obstante, han destacado que se requieren mayores recursos para lograr llevar a término las investigaciones: «Con aplicar esos resultados de la microzonificación sísmica podemos ajustar nuestros cálculos y adaptar las reparaciones de los edificios afectados, determinar potenciales daños que pueden sufrir las edificaciones en terremotos», señaló el geofís¡co especializado en sismología y microfinanciación sísmica, Michael Shmitz.


Pese a este escenario, indicó que «la reconstrucción va, y va rápida, independientemente de los avances de estudios de microzonificación», sin restar urgencia a la necesidad de llevar a término las investigaciones correspondientes y en función de ello, hacer que se cumpla la norma de construcción bajo parámetros sismoresistentes.
Asimismo, Pinto -quien también encabezó una investigación en zona de desastres, respaldada por las universidades de Standford y de Chile- señaló en cuanto a las fallas estructurales observadas en Caracas y La Guaira, se ha visualizado el colapso de vías en locaciones con importantes «drenajes longitudinales», rotaciones completas de edificios, viviendas individuales construidas sobre placas de concreto sin bases reforzadas, oxidación de bases por la salitre, así como edificaciones que se vieron perjudicados durante el terremoto de 1967 y que volvieron a sufrir o colapsaron tras los eventos del pasado 24 de junio.
Explicó que en el caso específico de La Guaira, las evaluaciones preliminares sugieren que se debe aplicar una evaluación de riesgo multiamenazas, considerando la presencia de:
- Efectos de sitio asociados a las condiciones geológicas, geomorfológicas y geotécnicas locales;
- Presencia de depósitos saturados y niveles freáticos someros;
- Respuesta no lineal del suelo y desarrollo de grandes deformaciones permanentes;
- Susceptibilidad a licuación, asentamientos y desplazamientos laterales;
- Origen, composición, edad y grado de consolidación de los depósitos;
- Condiciones sismológicas y sismiotectónicas del sector, incluidas la proximidad a la fuente, la directividad de la ruptura y las características del movimiento sísmicos
Igualmente, estima relevante que se difunda el conocimiento de la norma venezolana de construcciones sismoresistentes, así como la actualización conforme a lo observado y lo aprendido a raíz de este hecho.
Destacó, finalmente, la necesidad de tomar experiencias de otros países, como el caso de Chile, donde se emiten memorandums aproximadamente 10 años posterior a los movimientos telúricos, a fin de determinar las medidas a tomar para la reparación o reconstrucción de las zonas afectadas.
Por su parte, el geólogo especialista en sismotectónica y paleosismología, Franck Audemard, analizó los hechos desde un punto histórico, destacando que a pesar de que el país no ha desarrollado una preparación en materia de cultura sismológica, no es la primera vez que se presentan terremotos en el territorio nacional, teniendo como predecesor directo el sismo del 26 de marzo de 1812 con unas características geológicas similares: «Este antecesor ya nos dice que 2026 no es una rareza (siendo) sismos que se rompen con más de un foco ya es conocido sobre este mismo segmento (del territorio) en los sistemas Boc-e y San Sebastián».
Audemard también aprovechó la ocasión para destacar que en términos sismológicos el evento no fue técnicamente un doblete sismico según la definición original según la definición original propuesta por Yan Y. Kagan, que indica que para cumplir con esta característica deben ser dos sismos de magnitud 7,5 o más; aunque puede apegarse a definiciones posteriores presntadas por otros autores.


El ingeniero civil e individuo de número de la ANIH, Óscar Andrés López, también hizo un recuento de lo sucedido a nivel geológico e hizo un repaso de las medidas tomadas desde el Ejecutivo para atender la situación, recordando la implementación del protocolo semáforo con el fin de determinar con rapidez, en una primara fase, el estado de las edificaciones tras los seísmos, dando un balance de edificios evaluados hasta el 23 de julio, que ascendían a más de 28.000, 147 edifiacaciones colapsadas hasta el 20 de julio en la ciudad de Caracas.
Mientras que en el caso de La Guaira, el balance arrojó un total de 955 edificaciones colapsadas (total o parcialmente) «con un porcentaje muy pequeño del sector público». En este sentido, describió los casos de las OPPPE 26, donde según la data oficial colapsaron únicamente las torres dobles (en la misma dirección y sentido), no así ocurrido con las torres simples que se mantuvieron en pie.
Además, señaló que en la zona de Los Corales cuatro edificios colapsaron totalmente en la misma dirección (Bahía Mar, Coral Beach, Coral Mar y Coral Park), siendo este un efecto similar al de las viviendas de OPPPE 26; también aprovechó la oportunidad para asegurar que el colapso de estructuras en el urbanismo Hugo Chávez, conocido como Sistema SUMMA, fue del 28% -una aseveración que fue refutada al final del evento por uno de los participantes- y que ocurrieron durante el segundo terremoto ya que «el primero sí lo toleró».


Por lo tanto, estima necesario que se continúen desarrollando las evaluaciones correspondientes, ya que «los movimientos en La Guaira superaron lo previsto en la norma» de construcción y cree necesario que se revisen y ajusten dichos parámetros.
Finalmente, el ingeniero civil e individuo de número de la ANIH, Carlos Genatios, rememoró el deslave de La Guaira ocurrido en 1999 y los estudios que se realizaron para generar un plan de recontrucción y reurbanización del Litoral Central, proyectos de los que formó parte y que fueron ignorados -según describió- por el gobierno de turno.
Destacó, en esta línea de ideas, que mientras se hacían estudios para el desarrollo de nuevas vialidades, el Gobierno Nacional de ese entonces procedió con la construcción de vías bajo otros parámetros.
Considera que la «Crisis institucional que ha tenido Venezuela y que sigue teniendo», se han evidenciado cada vez que las autoridades e instituciones han preferido hacer caso omiso a los especialistas o planes de mejora y que han derivado en la reinsidencia de derrumbes o deterioro de estructuras de diferentes índoles.
«No se puede contruir en cualquier parte y de cualquier manera, para eso está presente la ingienería», aseveró
Además, señaló que Venezuela cuenta con una posición estratégica a nivel mundial para el traslado de mercancías y personas, por lo que se ha previsto históricamente la expansión del aeropuerto, siendo el espacio usado para la construcción del urbanismo Hugo Chávez, uno de los más afectados en La Guaira, el espacio idóneo para ello.


Detalló que con el adecuado desarrollo territorial, que incorpora una ampliación aeroportuaria y portuaria, impulso del turismo, construcción de escuelas, paseos, entre otras medidas, se potencia la actividad económica, generando nuevos empleos, desarrollando el emprendimiento e incorporando a la ciudadanía a la economía formal.
Para cerrar su ponencia, Genatios indicó que aunque se han realizado estudios del suelo, es necesario profundizar en ello, además de hacer las evaluaciones forenses a los escombros de los edificios colapsados tras los terremotos del 24 de junio: «¿Cómo aprendemos si no se hacen los estudios necesarios?
Además, pidió la revisión de la Ley de Reducción de Riesgos y reiteró la importancia de desarrollar estudios de microzonificación: «Construir sin planificación tiene consecuencias».





