Las autoridades policiales intensificaron las labores de rastreo e indagación tras confirmarse la muerte de Rafael José López, conocido como «Rafita», quien fue emboscado de forma sorpresiva por varios sujetos mientras hacía la fila para adquirir sus entradas en las inmediaciones del estadio Agustín Tovar, según la información recabada y reseñada originalmente por el portal 2001.
El operativo de aprehensión se materializó de manera rápida cuando los sospechosos intentaban huir a bordo de autobuses rumbo a Barquisimeto. Durante el procedimiento, los funcionarios lograron «interceptar a más de ochenta ciudadanos que hoy se encuentran bajo investigación rigurosa por parte del CICPC» para determinar su participación exacta en los hechos.
El crimen se perpetró con alevosía y premeditación mediante un ataque con arma blanca que causó conmoción entre los presentes. La gravedad de lo acontecido motivó la suspensión inmediata del encuentro deportivo que estaba programado para disputarse en dicha sede.
Falla en los cercos de seguridad e investigación en curso
Las pesquisas iniciales apuntan a que los simpatizantes del equipo visitante lograron burlar los cercos de seguridad y las restricciones impuestas por la directiva del Zamora FC, la cual «había prohibido explícitamente el ingreso de la barra organizada larense debido a antecedentes de violencia». Sin embargo, la agresión letal con armas blancas en el cuello y el rostro desencadenó una respuesta contundente de los cuerpos de seguridad del Estado.
Actualmente, la policía científica continúa analizando las evidencias físicas, testimonios de testigos y trayectorias de escape para individualizar las responsabilidades penales de los detenidos en este violento suceso que enluta al balompié venezolano.





