El Tottenham logra darle vuelta en 45 minutos, en un partido memorable, para llorar de tristeza y alegría

Intensa, desesperante, de infarto. Si se buscan unas palabras para describir la semifinal en el Johan Crujiff Arena entre Ajax y Tottenham estas son las más acertadas. El Tottenham, empujado por el coletazo de la epopeya del Liverpool, le da vuelta a la serie venciendo al Ajax con un tanto de Lucas Moura en el 95, liquidando el partido 2-3.

Por la primera vez en la historia el Tottenham disputará una final de Champions, un torneo en el cual solo ha participado 5 veces. Un partido no apto para cardíacos jugado en un estadio lleno de esperanza y de ilusión, la casa del equipo revelación de esta edición de la Champions, un gigante dormido que vuelve a tener una generación dorada que desde la mitad de los 90 no lucía en la gran pantalla europea y mundial.

El marco del partido es impresionante, 54.000 almas que llenaron el estadio con mayor ángulo de perpendicularidad en de Europa, franjas rojas y blancas pintan las gradas por doquier, un canto constante cae de las tribunas y abraza el campo y quienes disputarían este partido.

La suerte parecía no mirar al local cuando, como una divina advertencia de que algo no iba a salir según lo planeado, en el calentamiento previo David Neres sufre una lesión muscular que obliga a Erik Ten Hag a hacer un cambio casi drástico en la formación. Fuera el brasileño, dentro Kasper Dolberg.

Retumban las notas del himno de la Champions y comienza el partido. El Ajax de inmediato llama al protagonismo a Hugo Lloris, con un zurdazo venenoso de Tadic. Un respiro para el Tottenham cortado repentinamente por un córner, centro de Schöne, De Ligt se eleva y la manda a guardar, 1 a 0 en 5 minutos.

La reacción del Tottenham es inmediata y sigue presionando como planeado desde un principio dejando ver la táctica de Pochettino a leguas. “Que no dominen el balón”, mantra que debe de haber pasado por la cabeza de los Spurs durante todo el partido. Los londinenses presionan sin cesar, creando una línea principal de presión a los defensas adversarios para entorpecer ese primer pase que tan bien sabe hacer el Ajax y una segunda línea de volantes que toman los receptores y buscan cortar lo más posible las rápidas conexiones del mediocampo del club de Ámsterdam. Pero los descuidos se pagan y cuando el Tottenham pierde las marcas, la velocidad y la calidad técnica de los lanceros dijo presente, y Tadic decide servir a Hakim Ziyech que con un zurdazo mágico a cruzar anota el 2-0. Minutos despues Felix Brych manda todos al descanso.

En el camerino Pochettino decide jugarse el todo por el todo. Entra Llórente por Wanyama para intentar la sublime remontada de 3 goles en 45 minutos. La movida empieza a dar sus frutos. El equipo londinense redobla la presión y aumenta las revoluciones, acorralando el Ajax en su media cancha, cerrándole los circuitos. El cambio de Llórente es clave, una torre capaz de bajar todos los balones altos y descargar. En el 55 el primer punto de giro de este segundo tiempo, Lucas Moura descuenta con una progresión por el costado derecho impresionante y la cierra con un zurdazo. De esta manera el terror comienza a entrar en la mente del Ajax y el Tottenham, cual bestia que huele el temor de la presa herida, busca la yugular y la encuentra, nuevamente con el volante brasileño que pesca en una carambola fantástica un balón, que con una serie de pisadas al pleno estilo “favela” empata el partido en el 58 y pone los suyo a un gol de la apoteosis.

A partir de este momento saltan todos los planes y todas las tácticas y las jugadas preparadas quedan en el olvido. En el campo existen sólo dos elementos, nervios y desesperación.

El partido cae en un va y ven de emociones intensas. Ziyech amenaza nuevamente con su zurda a centímetros del poste derecho. Ten Hag mueve las piezas, cree que es hora de pisar el frenop: entra Sinkgraven por Dolberg. El partido se traba en una perenne lucha de poderes en la media cancha, hasta que nuevamente Ziyech , asistido por Donny Van de Beek, regala el enésimo brinco en las gradas para los hinchas holandeses estrellando el balón en el poste en el 79. Momento de cambios para los Spurs: entra Lamela para jugarse el todo por el tod y quedar con 6 jugadores de carácter ofensivo para intentar la hazaña. El Ajax intenta cerrar el trámite pero Llores responde con autoridad otra vez al volante marroquí. Se cumplen los 90, pero aún queda un golpe de escena.

El colegiado decide agregar 5 minutos, una eternidad. Es el momento más tenso del partido cuando Llorente hace lo suyo, baja un balón que descarga hacia el centro del área en un balón filtrado, es pescado por un jugador del Totteham que cruza con la zurda, abajo y manda a guardar; quien sino, Lucas Moura. Apoteosis total en el banquillo de Mauricio Pochettino, los jugadores entran todos a la cancha para abrazar al brasileño, el Johan Cruijff Arena entra en estado de shock; los jugadores del Ajax se desploman al suelo.

Termina asi. Una de las Champions más increíbles de los últimos años, con los mejores golpes de escena, la de las remontadas; tiene finalistas. Termina aquí el recorrido de esta maravilla de equipo llamado Ajax, que no debe ser olvidado ni tirado en el pote de “los que se quedaron en el camino” ya que fue él que dejo en el camino a muchos de los super poderes del fútbol, el que dio un golpe en la mesa de la élite futbolística. Pero es tiempo de júbilo para los londinenses, que han cumplido una hazaña estupenda, clasificándose así a su primera final, con un triplete de Lucas, un jugador que desechado por el PSG y un equipo que estuvo a 1 gol de quedar eliminado por el Inter en la fase de grupos. A Madrid viaja el Tottenham, pero el espectáculo es para todos aquellos que aman incondicionalmente este deporte.