El piloto neerlandés Max Verstappen replanteó públicamente las aspiraciones de Red Bull para la presente recta final de la Fórmula 1. Tras quedar a menos de dos décimas de segundo de lograr la victoria en el Gran Premio de Azerbaiyán, el corredor de la escudería austriaca admitió que la prioridad actual del equipo pasa por asegurar al menos un triunfo en lo que resta del calendario y continuar con el desarrollo de un monoplaza que ha mostrado importantes dificultades para sostener el ritmo impuesto por Mercedes.
La situación coloca al competidor frente a la perspectiva de cerrar el año sin visitar lo más alto del podio, un escenario no visto desde su temporada de debut en la máxima categoría en 2015. El desafío se traslada esta semana a territorio asiático para disputar la prueba en Malasia, circuito que regresa a la programación oficial tras su última aparición en 2017 y que en la región se promociona comercialmente como el Gran Premio de Bahréin.
A pesar de que el rendimiento del coche ha evidenciado una progresión respecto a los primeros compromisos del campeonato, la brecha de rendimiento frente a los punteros de la parrilla se mantiene visible. El competidor explicó la postura que asume el garaje en esta etapa del torneo al señalar que «ahora estamos sumando bastantes podios, pero quiero ganar. Para eso estoy aquí y me estoy acercando, pero quiero al menos ganar una carrera este año. Así que espero que podamos lograrlo en algún momento». En relación con la pérdida de competitividad en la lucha general, el neerlandés añadió que «de todos modos no estamos peleando por el campeonato, así que para nosotros es una gran curva de aprendizaje, pero los últimos fines de semana han sido mucho mejores que al inicio de la temporada».
La batalla técnica y las incertidumbres del calendario
El desenlace de la carrera en la pista de Bakú, donde el intento de Verstappen por rebasar a George Russell en los metros finales se tradujo en su cuarto segundo lugar en los últimos ocho eventos, consolidó al piloto en la sexta casilla de la clasificación general. Con un acumulado que penas supera la mitad de los puntos cosechados por el líder del campeonato, Kimi Antonelli, las opciones matemáticas de disputar el título han quedado descartadas en la práctica.
El tramo de cierre del torneo presenta además un margen de imprevistos organizativos. Aunque el calendario contempla ocho válidas por disputar, existen dudas sobre la realización de los eventos finales pautados en Catar y Abu Dabi. Ante un eventual recorte de fechas, la organización evalúa la posibilidad de programar una prueba de repuesto en circuitos italianos para garantizar el desarrollo del campeonato.
Frente a la variabilidad técnica de los rivales y las incógnitas de los trazados restantes, el piloto prefirió no señalar competencias específicas donde el vehículo pueda mostrar un rendimiento superior. «Realmente no lo sabes porque también depende de qué mejoras estén trayendo los demás constantemente. La verdad es que no me importa. Mientras gane una, eso estaría bien», concluyó Verstappen sobre sus expectativas inmediatas en la pista.





