La pelota profesional continúa su evolución estratégica y el manejo desde el dugout genera debates constantes entre la modernidad y la tradición. En medio de este escenario, el experimentado estratega dominicano Fernando Tatis Sr. ha definido con absoluta claridad su postura frente a las nuevas corrientes que predominan en el béisbol actual, estableciendo los parámetros bajo los cuales conduce a sus equipos.
Fernando Tatís Sr. aseguró que aceptó la oferta de dirigir en el país, motivado por las aptitudes de los peloteros profesionales venezolanos.
“Siempre me había llamado la atención venir a Venezuela, por todo el talento que hay en la liga. En realidad, el interés siempre estuvo ahí, pero no se había dado la oportunidad de poder venir hasta ahora”, señaló. “Y, claro, este país impresiona, es un país maravilloso, de verdad, y quiero acercar más a la cultura de los venezolanos”.
Fernando Tatís Sr. también espera imbuirse en el ambiente del Estadio Universitario, del cual solo conoce el vacío de las tribunas durante las prácticas.
Tradición y carácter en el terreno
El timonel caribeño, reconocido por su dilatada trayectoria tanto en los diamantes de las Grandes Ligas como en las ligas invernales del Caribe, enfatizó que su enfoque metodológico se cimenta en los principios tradicionales de disciplina y rigor táctico. Al ser consultado sobre las tendencias contemporáneas que priorizan la analítica masiva y la gestioneo computarizado, el piloto fue categórico al señalar: «Soy un mánager de la vieja escuela».
“Soy ese tipo de mánager, que, viendo, me doy cuenta de quién puede hacer el trabajo. Me gusta el juego pequeño, recordar y poner en práctica los fundamentos. Todos los días tú no das un jonrón, pero todos los días hay que llegar a la base”, reconoció el timonel.
Con esta afirmación, el estratega resalta la importancia de la comunicación directa, la lectura de juego en tiempo real y el respeto por los códigos no escritos que históricamente han regido el deporte de las altas esferas. Su estilo busca imprimir carácter y competitividad en cada novena que dirige, apostando por la experiencia acumulada en el terreno de juego por encima de las estimaciones puramente estadísticas.





