La periodista y escritora publicó su libro, Diario Venusiano, que describe como “el tercero de tres”: Es la voz de una abuela que reflexiona sobre las instituciones, el sexo, la familia. Ser mamá “me cambió absolutamente para siempre, y no para mal”

Bella siempre, pensante siempre. Años atrás Indira Carpio era periodista y escritora. Hoy, Indira Carpio es periodista, escritora y mamá, tres oficios que la constituyen. Todos, en femenino. Su nuevo libro, Diario Venusiano, es un libro de mujeres pero no solo para mujeres. “Lo pueden leer también los hombres” y tiene “un componente muy femenino”, afirma en conversación con contrapunto.com.

Este libro “es el tercero de tres”, y los tres son “de mujeres en relación con su mundo”. Frutos extraños (la voz de una madre, escrito entre 2017 y 2018), Cartas de agua (la voz de una hija, 111 cartas) y, ahora, Diario Venusiano (la voz de la abuela).

Lo describe como “un libro de poemas, pero también es narrativo”. Es “la voz de una abuela”, una mujer madura, “y su relación con el todo, con distintas instituciones”, la familia, el sexo, el afecto.

Carpio relata que en su vida ha sido fuerte la presencia de su abuela, a quien describe como la primera cuentacuentos: “Mi abuela constantemente nos estaba contando el mundo, y el mundo se movía según ella nos contaba”. Esa presencia “ha sido hilo de mis textos”, detonante de escritos.

¿Las mujeres escribimos diferente? Responde que hay dos corrientes y lo equipara con los feminismos: “Hay un feminismo de la igualdad y un feminismo de la diferencia. El feminismo de la igualdad dice que debemos acceder al poder de manera igualitaria, y el feminismo de la diferencia reconoce que somos diferentes”. Ella se inscribe “en el feminismo de la diferencia”.

“La literatura universal”, reflexiona, está marcada por la mano del hombre. “Si revisas tu propia biblioteca”, afirma, “95% de los libros está escrito por hombres. Eso no significa que las mujeres no hayamos escrito” sino “que no hemos sido publicadas porque no estamos en posición de poder”. Hay un techo de cristal, también, en la escritura.


“Nosotras misma engrasamos y engrosamos la maquinaria que nos lleva por delante. Es una revictimización. Tenemos en las manos nuestro propio dolor, nuestra propia daga”

“Creo que las mujeres escribimos distinto porque somos distintas. Tenemos una relación con el mundo distinta, biológicamente somos distintas” y por ende “nuestra voz es diferente”. Algunas mujeres “han masculinizado su voz” y eso es válido, explica. “Esto sucede porque nosotras no somos visibilizadas de la misma manera, y queremos tener los mismos derechos que tienen los hombres y sus expresiones en la literatura”.

Violencia y dolor marcan a las mujeres. “Casi todas hemos sido violentadas. Este sistema es violento, sobre todo, con la mujer”. Considera que desde la niñez “hemos transitado un camino de distintas violencias, cada vez más cruentas, en un mundo capitalista” que exige la sumisión. “Nosotras misma engrasamos y engrosamos la maquinaria que nos lleva por delante. Es una revictimización. Tenemos en las manos nuestro propio dolor, nuestra propia daga”.

Escribir es, también “un mecanismo para sanar”, una forma de exorcismo, un mecanismo para liberar…O nuevas cadenas.

La maternidad tocó de muchas maneras a Indira Carpio.También, en su escritura. “Siempre fue una camisa de fuerza; solamente que nosotras llegamos a la maternidad, y me incluyo, con una ignorancia total, ignorando lo que viene después”. Se romantiza “una situación que te cambia la vida para siempre”, y eso “no quiere decir que no ames a las hijas”, pero “hay un cambio rotundo en la vida de la mujer cuando es madre” y no solo por los cambios físicos que conlleva el embarazo. “Es un mundo”.

En la maternidad “las mujeres sufrimos la soledad, la falta de tribu”, comenta. No hay tiempo ni siquiera para entender la depresión posparto porque, como lo describe, “debes asumir la vida”, una vida “que cambia para siempre” aunque “no para mal”.

Ser mamá “me cambió absolutamente para siempre, y no para mal. Lo mismo que me ha oprimido la maternidad me ha dado un plus creativo que agradezco, porque me ha despertado distintas experiencias”.  

Aunque condiciones de salud la obligaron a interrumpir la escritura, está trabajando “en algo que parece ser una novela” y también “he estado escribiendo cuentos sin abandonar nunca la poesía”. Le gusta mucho escribir, “una mezcla de todo” que incluye canciones, anuncios: “Todo lo que se me cruza por el camino y es escribible”.

Diario Venusiano se puede adquirir en la librería Aquiles Nazoa, en Sabana Grande. También en El Buscón, en el Paseo Las Mercedes.