El actor Sócrates Serrano viajó de la enfermedad a la sanación con la ciencia de sus médicos y la fe en José Gregorio Hernández

Texto: Vanessa Davies. Fotos: Rafael Briceño-Contrapunto

La obra “Gregory, canal de fe”, que recoge la historia de la sanación del actor Sócrates Serrano y es dirigida por el coreógrafo Miguel Issa, se presenta el sábado 18 de enero a las 5:00 pm y los domingos 19 y 26 de enero a las 11:30 am en el Centro Cultural BOD

“Gregory, canal de fe” es una obra de teatro, pero es también un acto de entrega y de amor en el que Sócrates Aristóteles Serrano cuenta su proceso de sanación con el Venerable José Gregorio Hernández. Si el cuerpo está enfermo es el cuerpo el que debe hablar, y por eso el coreógrafo Miguel Issa entró en la escena de Serrano para que las piezas de esta historia encajaran, y el relato del adenocarcinoma se convirtiera en la historia de un viaje milagroso que se muestra sobre las tablas.

Rafael Briceño Sierralta

Miguel sabía quién era Sócrates, aunque no tenía una relación cercana. Pero cuando vio sus mensajes en Instagram, intuyó que algo había sucedido con su vida y su salud. El coreógrafo le propuso su metodología, con textos sobre la muerte y la enfermedad, y un laboratorio de trabajo corporal.

Rafael Briceño Sierralta

De ese proceso surge “Gregory, canal de fe”, que esta vez se monta en el Centro Cultural BOD: Sábado 18 de enero a las 5:00 pm y los domingos 19 y 26 de enero a las 11:30 am.

Foto: cortesía Lil Quintero

Serrano no solo vio en sueños a José Gregorio Hernández, sino que lo lleva colgado al cuello y lo honra en su hogar con estampitas y altares. “Lo vi al pie de mi cama, al contraluz, varias veces”, rememora Serrano, psicólogo de profesión y actor querido y reconocido en el mundo artístico venezolano. Técnicamente ya está curado, pero recuerda como algo reconfortante esa presencia de Hernández en los momentos duros de la radioterapia (28 sesiones), aplicada en el abdomen.

Rafael Briceño Sierralta

A un escéptico Sócrates Aristóteles su hermana Serge lo llevó un día, después del diagnóstico de cáncer, a ver a “Gregory” en la Iglesia de la Candelaria. “Yo pensé que era un vecino de mi mamá”, rememora. No era un vecino; era José Gregorio Hernández, o “Goyito”.

La experiencia con Hernández interpela al científico que hay en Serrano, hijo de un hombre muy racional y de una familia de izquierda. “A mí me curaron la ciencia y la fe”, concluye. Hoy es un hombre que comparte su buena nueva.

Foto: cortesía Lil Quintero