De Playa Grande a la plaza Bolívar de Chacao: Luis Rodríguez agradece llegar con la vida de su familia en las manos

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Luis Rodríguez, su esposa y una de sus hijas lograron salir. Su edificio fue uno de los pocos que no se cayó en la zona de Playa Grande, en Catia La Mar, La Guaira, pero quedó inhabitable y subió a Caracas.

El 26 de junio los Rodríguez estaban en la Plaza Bolívar de Chacao en una carpa color naranja. Allí los encontramos guarecidos. La decisión de llagar este espacio la marco que una de sus hijas vive en ese municipio.

Duermen allí todos, junto a la estatua del Libertador porque tienen miedo de ir al anexo donde reside su hija con su esposo y la pequeña nieta.

Nos acercamos, le pedimos que nos cuente su historia y accede sin problemas.

Se trataba de una zona residencial de “ubicada en una meseta”, nos cuenta Don Luis y señala: “Yo te diría que en un 60%, 70%, cuidado si 80% colapsaron los edificios por la fuerza de los dos terremotos”.

“Hubo uno primero, que avisó. Yo tengo la costumbre que cuando avisa, yo lo primero que hago es que quito la cerradura. Porque se descuadra y eso hice, por eso pudimos salir”, relata.

-¿Usted vivió la tragedia de Vargas de 1999?

– Sí. Ese edificio sobrevivió a esa tragedia, porque es una meseta, en La Guaira tenemos esas dos mesetas, La Llanada y esa, pero ahora todos los edificios de los lados colapsaron.

– ¿El edificio ya no es habitable?

– No, porque hubo mucho deterioro. Tiene excesivo deterioro porque las bases ciertamente tiene unas bases antisísmicas, pero nada.

– ¿En qué piso estaba?

– En el piso siete.

– ¿Y cómo lograron salir?

– Desde el piso siete cuando ya salimos, abrimos la puerta del apartamento y ya se están cayendo las paredes. A nosotros se nos cayeron las paredes dentro del apartamento encima de nosotros. El bamboleo no nos dejaba mantener en pie. No podíamos salir, no podíamos resguardarnos. Paró. Nos levantamos, y cuando nos paramos vino el segundo que empezó a botar paredes por todos lados. Los pasillos se caían, las paredes, las escaleras.

– ¿Cuántas personas estaban?

– Estábamos tres en ese momento. Medio paró y para abajo, pero ya todo era escombros. Las escaleras no eran escalerass. Eran montañas de escombros. Y las paredes no existían, sino que quedaban al aire. Llegamos a la mezzanina y no podíamos salir por una reja de protección que está ahí. Tuve que agarrar los mismos escombros, unos peñones grandes y darle. Romperla hasta que abrió y salimos a la orilla. Y ahí vimos para los lados y los edificios no estaban. Y el de nosotros… era el de nosotros Monte Plaza y el Vista Marina y el hotel Marriott. Más nada. Todos los demás desaparecieron.

Toma aire, mira hacia el cielo de la Plaza de Chacao y dice en tono reflexivo:  “Estaba viendo una imagen satelital antes y después. Es terrible. Parece Ucrania”.

– ¿Esa noche del 24 de junio la pasaron allí?

– Nos quedamos afuera. Quedamos sin luz, sin nada. La gente resguardando sus bienes porque sabe que siempre hay gente mala. No había comunicación. Entonces yo me fui con un compañero por ahí en una cola de una moto a buscar señal por todo eso. Me preocupaba la hija que estaba aquí en Caracas que no sabía de ella. Por allá medio agarramos una señal apenitas hasta que hice contacto para tranquilizarla. Estábamos vivos.

“Esa noche la pasamos a la intemperie entre gritos y desesperaciones porque quedó mucha gente atrapadda en los escombros. Sacaban gente con fractura de cráneo. Gente en muy mal estado. Salían desde los sótanos de los edificios”, sigue contando Luis Rodríguez.

Este hombre de 63 años nos señala que al día siguiente se convence “de que no hay habitabilidad y renuncio a todo lo que son los bienes y agradezco a Dios. Ya yo estaba agradeciendo que estaba vivo”.

“Subí al apartamento a buscar las medicinas, la cartera, las cosas y ya entré en otra fase, ya la adrenalina ya bajó. Entro en conciencia dimensionando bien lo que sucedió y ahí me atacó un poco la depresión y el miedo. Estuve fuerte durante todo el evento, pero caí fue ayer. Entonces ya en frío pensé, bueno, tengo la familia, a mí eso lo que me interesa Lo demás está hecho».

Dejamos a Luis Rodríguez y a su familia en la plaza y seguimos nuestro rtecorrido de reporteo, esperamos volverlo a ver y conocer el destino de su historia.

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