María Corina Machado y Edmundo González Urrutia emitieron este 5 de noviembre la denominada Declaración de Madrid, un documento en el que expresaron su solidaridad con el pueblo español ante el accidente ferroviario en Urda, Toledo, enviando condolencias a los familiares de las víctimas, al rey Felipe VI y a las autoridades de España. En el texto, los dirigentes destacaron la hospitalidad brindada por la nación ibérica a cientos de miles de compatriotas venezolanos a lo largo de los años.
Durante su pronunciamiento en el marco de la XXX Cumbre Iberoamericana, los líderes aplaudieron los avances alcanzados en materia de cooperación digital, reducción de riesgos y movilidad académica. No obstante, advirtieron que tales metas carecen de sentido si la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos no se asumen como una condición previa e indispensable para la cooperación regional.
Bajo esta premisa, señalaron que renunciar a la defensa de dichos valores equivale a tolerar en silencio la vulnerabilidad de millones de ciudadanos, razón por la cual afirmaron que los habitantes de Cuba, Nicaragua y Venezuela no se encuentran representados en cumbres como la celebrada en Madrid. Como representantes de la voluntad soberana, exigieron el cese de los regímenes que oprimen a estas naciones y abogaron por transformar el espacio iberoamericano en un escenario de defensa inequívoca de las libertades.
Ruta electoral y transición
En el plano político nacional, la declaración respaldó la ruta planteada por la Secretaría de Estado de Estados Unidos, la cual prevé que tras la designación de las nuevas autoridades del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral a finales de 2026, se decrete la falta absoluta del presidente y se convoquen elecciones en un lapso de seis meses. Los firmantes destacaron que esta propuesta sitúa los comicios en una fecha cercana al 24 de julio, natalicio del Libertador, promovida por diversos aliados internacionales y sectores ciudadanos.
Los dirigentes avalaron este cronograma como una vía razonable para la recuperación constitucional, argumentando que «la fijación de la fecha electoral perfila un horizonte de esperanza para todo el país porque dota de certezas a la transición y permite que la cohesión social sin precedentes que hoy vive nuestra sociedad se materialice como pilar principal de este proceso». Asimismo, subrayaron que la estabilidad del futuro se construye sobre acuerdos alcanzados en el presente para lograr la reconstrucción institucional de Venezuela.
Frente al panorama regional, el texto recalcó que ni Venezuela ni el continente alcanzarán la libertad absoluta mientras permanezcan bajo esquemas autoritarios los gobiernos de Cuba y Nicaragua, reiterando que no cesarán en sus esfuerzos hasta que toda la región conviva en plena libertad. Tras agradecer el respaldo inquebrantable de ciudadanos y gobiernos internacionales, el manifiesto concluyó con una propuesta orientada al futuro: «la realización en Caracas de la XXXII Cumbre Iberoamericana 2030, en una Venezuela libre, soberana y democrática».





