Dubraska Villalonga es CEO de VAL-U, pero más allá de eso, es educadora. Es decir, que estudió una carrera que, según los datos más recientes de la UCAB, es bien valorada por la sociedad pero pocos la quieren estudiar debido a los bajos salarios. Villalonga logró congeniar su formación como docente con el dinero y con el aprendizaje de cómo usarlo mejor.
VAL-U nació en 2019 para atender a la población de adultos, pero dio un viraje para acompañar a población estudiantil. «Hoy, es una startup de educación financiera que busca ayudar a escuelas para que los chicos aprendan habilidades o herramientas financieras. Tenemos temas como finanzas personales, economía, Bolsa de Valores, criptomonedas, startups, marketing, vida universitaria y carrera profesional», explica Villalonga.
También es, hoy día, una materia que se dicta de primer grado a quinto año de Bachillerato en los plantes educativos que se suman a la propuesta. Niñas y niños de seis años conocen así los billetes, el presupuesto y otros elementos de la cotidianidad.
«Nuestro programa Finanzas en mi escuela atiende en la actualidad a más de 5 mil estudiantes. Históricamente hemos atendido a unos 8 mil estudiantes», estima. Son 29 colegios entre Venezuela y México.
Hablar de dinero desde chiquiticos
¿Se necesita educación financiera? «Claroo», responde sin dudar. «A lo largo de estos años hemos visto indicadores de organismos internaciones, como BID y CAF, que hablan de una problemática con el tema de la educación financiera. Tenemos chicos que no tienen herramientas para afrontar la vida adulta, una tarjeta de crédito, abrir una cuenta en el banco, qué son los métodos de pago electrónicos, cómo las criptomonedas cambian la manera en que transaccionamos el dinero. Darles esas herramientas es lo que VAL-U hace, sumando los ODS».
Villalonga considera que en la sociedad venezolana, durante mucho tiempo, privó el tabú, y no se veía a niñas y niños como sujetos de la educación financiera «porque no están preparados, porque son conversaciones de adultos. Y algo que nos gusta recordar es que los chicos ya están interactuando con la herramienta financiera, porque cuando ahorran en la cantina para comprar un videojuego ya tienen metas y objetivos financieros. Ya ellos piensan en el dinero y en cómo optimizarlo: Si necesito comprarme esto, ¿cómo lo hago?».
Otra falsa creencia apunta a dejar la educación financiera solo para quienes quieren estudiar finanzas, contabilidad, administración. «Pero la realidad es que un docente necesita aprender de finanzas, alguien que va a ser pelotero debe entender cómo funcionan los contratos, alguien que va a viajar necesita habilidades financieras. Cualquier persona puede necesitar habilidades financieras, y lo que nosotros hacemos es volver el tema algo sencillo».
Pareciera que las finanzas se manejan en términos incomprensibles, refiere, «y por eso nosotros adaptamos la formación a chicos desde primer grado hasta quinto año, y lo hacemos a través de juegos y actividades. Uno de nuestros pilares es aprender a través del juego y de la experiencia, lo que trae buenos resultados».
Cambiar la mirada también requiere de docentes con menos prejuicios en relación con la tecnología y las finanzas. «Inicialmente nuestro programa comenzó 100 % en línea, pero luego de la pandemia nos dimos cuenta de que lo presencial debe acompañar lo virtual», por lo que hay profesores de finanzas que trabajan la materia en las instituciones. «Eso nos permitió crecer, atender más ciudades, brindar presencialidad y cambiar la experiencia en clases».
Finanzas en mi escuela ya muestra resultados. «85 % de los estudiantes tienen un hábito de ahorro, después de ver el programa, que no tenían antes. Tienen una comprensión más profunda sobre el dinero: de dónde viene, de dónde sale, lo que se necesita para imprimir el dinero. Un 60 % de las familias ahora incluyen a sus hijos en el presupuesto familiar o en las compras», enfatiza.
Hacer y defender propuestas de valor
Los días 10 y 11 de abril se realizará la segunda edición de la Copa Val-U, en la que participan los colegios asociados en Venezuela y en México. En Venezuela se efectuará en el Colegio Cristo Rey de Altamira. ¿En qué consiste? «Los chicos hacen una propuesta de valor y la defienden. Traemos un conjunto de jurados, representantes de fondos de inversión, para elegir las mejores propuestas. Los chicos reciben mentoría de personas que forman parte del ecosistema emprendedor venezolano».
Cada nivel educativo tendrá su triunfadora o triunfador. Ganadoras y ganadores recibirán premios en efectivo, mentoría y acompañamiento para ver si el proyecto es viable. Es, igualmente, la oportunidad «para ser visto por aceleradoras que pudieran impulsar la propuesta».
Uno de los proyectos del año pasado todavía queda en la memoria de Villalonga: «Un prototipo de aplicativo para que el chico envíe el pedido a la cantina, y la cantina avise a través de una notificación». Quien se interrogue acerca de si aprender sobre tecnología y finanzas es útil, puede verse en ese espejo.






