En una intervención de alta trascendencia ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la representación del Gobierno Bolivariano de Venezuela ha denunciado la operación política y militar más prolongada de la historia contemporánea contra una nación que no se encuentra en guerra.
El comunicado oficial resalta que, tras años de medidas coercitivas unilaterales, informes sesgados y campañas de estigmatización que han vulnerado los derechos económicos y sociales del pueblo, la situación alcanzó un punto de extrema gravedad el pasado 3 de enero de 2026. En esa fecha, una acción militar ilegal resultó en más de cien víctimas mortales y en la detención arbitraria del presidente Nicolás Maduro Moros y de la primera dama Cilia Flores.
A pesar de la profunda asimetría tecnológica y militar frente a los Estados Unidos, Venezuela ha reafirmado su compromiso con la paz y el diálogo soberano. La delegación destacó la reciente aprobación de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática 2026 como un instrumento de reconciliación nacional y justicia restaurativa que busca sanar las heridas internas sin permitir la impunidad. En este contexto, se hizo un llamado urgente para que el Consejo de Derechos Humanos recupere su legitimidad, abandonando la selectividad política y actuando con imparcialidad frente a todas las tragedias humanas.
LAS CUATRO EXIGENCIAS DE VENEZUELA ANTE LA ONU
La postura venezolana se sintetiza en cuatro exigencias fundamentales presentadas con firmeza ante la comunidad internacional:
En primer lugar, se demanda el cese inmediato de todas las medidas coercitivas unilaterales por ser contrarias al derecho internacional.
Como segundo punto, se exige el respeto absoluto a la soberanía de los Estados conforme a la Carta de las Naciones Unidas.
Tercero, se propone una agenda de derechos humanos que reconozca a todas las víctimas por igual, sin alineamientos ideológicos.
Finalmente, se exige la inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro Moros y de su esposa, Cilia Flores, por parte del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.
Con este pronunciamiento, Venezuela ratifica que la paz, basada en la igualdad jurídica y la dignidad, es el único camino civilizado entre las naciones.
«Venezuela seguirá defendiendo su independencia, su dignidad y los derechos de su pueblo, lo hará como hasta ahora, con la diplomacia, con la palabra y con la convicción profunda de que la paz es el bien supremo de la humanidad», sentenció.






